La ocupación de las Islas Kuriles -conocidas en Japón como los Territorios del Norte- condujo a que ambos países no lograran firmar un acuerdo de paz para poner fin a la Segunda Guerra.

Desde entonces, la relación entre Rusia y Japón ha sido tensa y técnicamente ambos siguen en guerra.

En los últimos meses, sin embargo, el presidente ruso Vladimir Putin y el primer ministro japonés Shinzo Abe se han estado “cortejando” desde lejos.

Y esta semana, el 15 y 16 de diciembre, Putin se reunirá con Abe en Japón para formalizar ese cortejo.

Durante la visita de dos días se cree que Putin y Abe firmarán varios acuerdos de cooperación e inversión. Pero ¿podrán ambos mandatarios poner fin a su guerra?

“Putin ha estado cortejando a Japón, pero de ninguna forma tiene intenciones de regresar la islas a Japón”, explica Famil Islmailov, editor de BBC Rusia.

Y Japón, por su parte, ha dicho reiteradamente que no firmará ningún tratado de paz mientras no se le regresen las islas.

Pero a pesar de la disputa por las islas, ambos países han estado intentando acercarse para desarrollar sus vínculos económicos y comerciales.

“Para Japón, el asunto de las islas es una cuestión de orgullo nacional”, explica el periodista de la BBC, Famil Isamailov.

“Pero Rusia necesita a Japón por cuestiones económicas, considerando las sanciones que le impuso Occidente”.

Acercamiento

En su discurso anual este año en la Duma (Parlamento) el 1 de diciembre, Putin declaró que deseaba tener mejores relaciones con Japón, y en los últimos meses Moscú ha estado buscando acercarse al país asiático.

Abe, por su parte, ha dicho explícitamente que Rusia debe ver a Japón -y no sólo a China- como una “puerta de entrada” hacia Asia.

Tokio -que mantiene una tensa y larga disputa con China por las islas Senkaku en el Mar de China Oriental- se ha mostrado preocupado por la ascensión de Pekín en la región.

Los observadores afirman que este ascenso de China ha impulsado a que Tokio y Moscú busquen nuevas alianzas en la zona.

” Se trata de maniobrar y tratar de mantener un equilibrio” , le dijo a la revista Foreign Policy, Michael Auslin, director de estudios de Japón del American Enterprise Institute.

“En relación a China, Rusia es vista como un socio útil para Japón, y viceversa. Y si las cosas se ponen difíciles con alguna de las partes, en particular Rusia, podrá volver a contar con China”, agrega.

Deportaciones

Las cuatro islas que Moscú se anexó en 1945, ubicadas entre el norte de la isla japonesa de Hokaido y el sur de la península rusa de Kamchatka, son Kunashir (conocida en japonés como Kunashiri), Iturup (Etorofu), Shikotan y los islotes rocosos Habomai.

Cuando la Unión Soviética tomó control de las islas había unos 17.000 residentes japoneses en ellas.

Dos años después deportó a todos los habitantes a Japón.

En 1956 ambos países restauraron relaciones diplomáticas pero desde entonces no han logrado firmar un acuerdo de paz debido a la disputa territorial.

Entonces Rusia propuso regresar dos de las islas, las dos más pequeñas, pero Tokio rechazó el acuerdo debido a que esas islas representaban sólo 7% de la tierra disputada.

Desde entonces no se ha logrado solucionar el conflicto.

Tal como señala Famil Ismailov de la BBC, debido a la recesión económica que atraviesa, Rusia actualmente necesita más a Japón que Japón a Rusia.

Y aunque no se logre un progreso sustancial para resolver la disputa de las islas, lo más probable es que durante su encuentro ambos líderes hagan un anuncio sobre algún tipo de concesión.

“Se espera que firmen una serie de acuerdos. Se habla de nuevos vínculos comerciales, culturales y científicos” , dice Ismailov.

Y sobre las islas, agrega el periodista, “es probable que Rusia reduzca las restricciones para que algunos japoneses puedan viajar a algunas de las islas disputadas”.

“También podrían crear en las islas una zona de libre comercio, todo como una forma de acercamiento entre los dos países”.

“Pero no debemos esperar que Rusia regrese las islas “, agrega Ismailov.

Cooperación

Recientemente Shinzo Abe presentó un plan que incluye la cooperación financiera de Japón para desarrollar los sectores científicos y energéticos de Rusia a cambio de que Moscú suavice su posición sobre las islas.

Y se especula que Japón podría estar repensando su enfoque y aceptaría algún tipo de solución, basada en el acuerdo de 1956, que incluya el regreso de dos islas “y algo más”.

“No debemos tener muchas expectativas”, le dijo a la agencia Reuters, Muneo Suzuki, un legislador japonés que ha estado involucrado en las relaciones ruso japonesas y ahora asesora al primer ministro Abe.

“Será más que suficiente si se llega a tomar un paso hacia la resolución del asunto territorial”, afirma.

Ese paso, dice Suzuki, podría ser que “ambos anuncien que están de acuerdo en que lanzarán negociaciones concretas -basadas en la declaración conjunta de 1956- para lograr una resolución”.

Los expertos afirman, sin embargo, que Abe enfrentaría extensas críticas en su país si acepta firmar la paz con la transferencia de sólo dos islas.

Durante las reuniones preparatorias de la cumbre, los cancilleres de ambos países dejaron en claro que es poco probable que se firme un tratado de paz.

“El problema es complicado”, dijo el canciller ruso Sergei Lavrov después de reunirse a principios de este mes en Moscú con su contraparte japonés Fumio Kishida.

“No es fácil cerrar la brecha en las posiciones básicas de ambas partes”, agregó.

Lo que quiere decir que es probable que estas dos naciones seguirán sin poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

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