Hay ciertos aviones que están especialmente diseñados para cubrir largas distancias. Es el caso de los intercontinentales, como el Boeing 777. En estos casos, en el interior de la nave se esconde un largo pasillo con camas a ambos lados. Eso sí: solo están disponibles para la tripulación.

Y es que cuidar durante largas horas de cientos de pasajeros acaban agotando al personal. Así que la tripulación —incluidos los pilotos— tienen acceso a unas empinadas y estrechas escaleras justo al lado de la cabina que llevan a un pequeño hotel en las alturas.

La habitación secreta donde duermen los pilotos y la tripulación. Se llama Crew Rest Compartment (CRC) y en el caso del Boeing 777 de Emirates es algo así.

El pequeño habitáculo está sobre los asientos de primera clase: en la parte superior del fuselaje de la nave. Las camas miden 183 centímetros de largo y 61 centímetros de ancho. Están equipadas con luces de lectura y con cortinas correderas. Y aquí la tripulación duerme.

Justo al lado de las escaleras, varios rótulos advierten de que el acceso está restringido a la tripulación. En caso de que hayas logrado encontrar los peldaños. Normalmente, son ocho camas. En el caso del Boeing 787 Dreamliner, el habitáculo parece un pequeño hostal en las alturas.

En el Boeing 777, los pilotos incluso tienen sus propias mini habitaciones: un lavabo, un asiento, un acama, un armario…

El diseño depende bastante de la aerolínea y del modelo de avión. En el Boeing 777 de American Airlines, se accede a las camas a lo largo de un pasillo estrecho.