Son cientos de historias motivacionales e inspiradoras, podríamos decir miles que se han dado a conocer, la mayoría a través de las redes sociales y por otros medios, de personas o familias que se han descubierto así mismas, que no sabían que existía un talento impregnado en su ser y que, por muchos años permaneció dormido. Para ello tenía que ocurrir un evento de magnitud universal como es la pandemia del Covid-19 para revelarlo y que, todos lo conocieran mientras han estado pasando el mayor tiempo prolongado de confinamiento en sus casas. Estas historias las he vivido y compartido muy de cerca, que en su mayoría de casos me han dejado impresionado.

Están aquellas historias de personas y familias también que no han asimilado esta situación, los que no le han encontrado un lado positivo a este acontecimiento, los que se les convierten los días en color gris. Los he visto, ponen oídos sordos a sugerencias y consejos necesarios que los pueden ayudar mucho mientras permanecen involuntariamente recluidos en sus casas. Es compresible estar de esa manera, todos lo hemos experimentado, porque nuestra normalidad ha sido suspendida, es como si se nos ha quitado de alguna manera la libertad.

Lo impactante de estar en casa todo el día, toda la semana, incluso ya meses es lo que muchas personas en familia han hecho para aprovechar el tiempo que no tenían antes, para hacer cosas que ni ellos mismos imaginaron hacer. El tiempo ha sido recuperado para otros beneficios, más bien el tiempo se les ha dado de una manera inesperada por la llegada repentina de una pandemia que ha hecho muchos estragos y ha cambiado la vida de millones de personas en todo el mundo,

Las historias son gratificantes cuando el vecino comenta con las emociones abordo que se transformó en un escultor, como la madre de la compañera de trabajo que aprendió a través de tutoriales por internet a hacer ropa para bebé. Como la joven que se transformó en una pintora exitosa de la noche a la mañana y cuando las dio a conocer por las redes sociales, se cotizan a un precio que ella nunca imaginó, lo que era solo un pasatiempo día a día, hoy es reconocida por toda América Latina. Algunos medios de comunicación la han entrevistado y sus obras ya son conocidas.

Una joven pareja de matrimonio conformada por Anderson, Priscila y su pequeño hijo, quedaron en el desempleo desde que inició la pandemia del Covid-19. Ambos laboraban para un banco estatal que les permitía con lo que ganaban hacer una vida cómoda económicamente. Todos aquellos planes de futuro que tenían quedaron estancados por el momento mientras definían qué hacer con tanto tiempo libre en casa. La idea que ambos tuvieron fue genial: aprender a hacer todo tipo de reposterías y queques. Acudieron al internet y aprendieron lo más que se pudo, el resultado fue grandioso. Y manos a la obra. Desde que empezaron a hacer diferentes tipos de reposterías, y al ofrecerlos se cotizaron tan bien que no han parado de recibir pedidos. Mientras pasa el tiempo, esta familia se ha dado a conocer en sus entornos por sus deliciosas reposterías y queques.

Como esta esta familia costarricense son muchas las que hay y no solo en este País sino en todo el mundo que están haciendo de sus vidas una historia positiva mientras siguen en la espera a que un día no muy lejos pase la pandemia. No es fácil estar encerrados en una casa, tampoco es agradable que en todo momento el ambiente se torne en una atmosfera de miedo por causa del contagio, esto ha generado una serie de reacciones negativas a la salud de muchas familias. Y es por eso por lo que tenemos que encontrar un punto equilibrado buscando como hacer algo innovador y creativo dentro de nuestras casas, y sobre todo algo que involucre a toda la familia para que el curso de sus vidas pase con menos dificultad. El hacer algo creativo nos mantiene activos, hacemos que el tiempo pase y sea bien aprovechado, y así vamos dejando una huella imborrable para otras generaciones que sabrán reconocer e imitar.

Por: Fabio Mendoza Obando
Poeta Nicaragüense