En la vida de San Ignacio de Loyola (1491-1556), son muy conocidos sus Ejercicios Espirituales. Pero antes de comentar los mismos se ha de reseñar que, Ignacio en su ocupación de soldado en 1521 fue herido en Pamplona en una batalla contra los franceses. En su tiempo de convalecencia, tuvo tiempo para las lecturas espirituales, a través de las cuales sintió el llamado a la vida religiosa y servicio a los necesitados.

En su labor piadosa fue al hospital de la zona de Manresa a cuidar enfermos, luego se retiró a una cueva y allí escribió los célebres Ejercicios espirituales. Iñigo (Ignacio) inspirado en las disciplinas militares, ideó fundar la orden de la Compañía de Jesús (conocida también como jesuitas); en 1540 el Papa Paulo III le autorizó su fundación.

Retomando, el comentario sobre los Ejercicios cabe mencionar que en un principio fueron dirigidos para la vida de los religiosos, mediante una serie de reglas muy estrictas. Años después, se adaptaron los Ejercicios a los laicos.

Las versiones originales, fueron escritas en el contexto de la lengua castellana de hace unos quinientos años. Por eso si los leemos actualmente, se puede dificultar entender muchos modos verbales, morfológicos y semánticos. En los últimos años, se han editado algunas versiones o extractos con un lenguaje más comprensible.

Pero lo importante de considerar es que los Ejercicios Espirituales en realidad contienen un profundo sentido de examen de conciencia, de contrición y arrepentimiento, y reglas que mueven a la penitencia, a la meditación en las lecturas de los Evangelios, y hasta leer libros piadosos como la célebre Imitación de Cristo cuyo texto escrito por Tomás de Kempis. Además Ignacio hizo recomendaciones de hacer coloquios o conversaciones íntimas con Dios; también invitó a los cristianos a vivir cuantas devociones nos muevan a acercarnos a Dios.

Los Ejercicios espirituales, han sido guía importante para muchos santos, por eso dada su trascendencia para el mundo cristiano, parece justo que San Ignacio en años futuros sea declarado doctor de la Iglesia, aspecto que la Santa Sede de Roma ha propuesto para un eventual análisis.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos