En 1934, Mustafa Kemal Atatürk primer presidente de la República de Turquía, convirtió la mezquita de Santa Sofía (situada en Estambul o antigua Constantinopla o Bizancio) en museo, con el argumento de “ofrecerla a la humanidad”. Trascendió hace un tiempo la noticia de que, el Museo de Santa Sofía volvería a su antiguo uso como mezquita de la religión musulmana. Dicha promulgación del gobierno de Turquía, provocó molestia en algunos sectores que prefieren que la edificación continúe como museo, el cual de todas maneras es un importante sitio de atracción turística.

Otras entidades turcas, intentaron revocar la decisión del gobierno central; pero lo cierto es que la mezquita, desde el año 360 hasta 1453 (luego fue tomada por el gobierno de los otomanos), era en realidad un templo o basílica cristiana bajo la jurisdicción eclesiástica de la Iglesia Católica en Oriente (mal llamada Iglesia ortodoxo bizantina). Solo del año 1024 al 1261, sirvió como catedral de rito latino (occidental), o al parecer mientras estuvo bajo control de los cruzados.

El templo fue erigido por orden del emperador Justiniano, muy antes del gran cisma del año 1054 entre la Iglesia de Oriente y la de Occidente (con sede en Roma), entonces, lo entendible es que, legítimamente la custodia de la Basílica le correspondería a la autoridad la autoridad bizantina. Claro, el 96 % de población de Turquía actual demuestra pertenecer a la religión musulmana, en tanto la fe ortodoxa, católica o evangélica son minorías.
Aparte de eso, dicho lugar, en la historia tuvo importantes acontecimientos, como la coronación de emperadores, la apertura del octavo concilio general (año 869) y posiblemente algunos sínodos ortodoxos.

Respecto a ciertos detalles de la antigua basílica, se sabe que Justiniano mandó a traer piedras de las canteras del pórfido de Egipto, mármol verde de Telisa, piedra negra del Bósforo, piedra amarilla de Siria, las columnas de, templo de Artemisa de Éfeso, entre otras excentricidades. El cronista Procopio de Cesarea, aseguró que, terminado el templo, el mismo Justiniano dijo: “Salomón, te he superado”, haciendo la comparación con la magnificencia del Templo de Jerusalén. Lo más interesante de la antigua basílica, se centra en que ha sobrevivido a guerras y destrucciones a través de muchos siglos.

Pero lo cierto es que el viernes 24 de julio del 2020, el mismo presidente turco realizó un rezo tras 86 años de suspensión, como mezquita. Pese a todo lo anterior, la visita a la Basílica no está restringida a nadie, aunque profese diferentes credos o provenga de cualquier nación.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos