José Mojica, fue un actor y cantante mejicano, nacido el 14 de setiembre de 1896. Se cuenta que al morir su papá, Mojica emigró a la capital de Méjico con su madre; allí realizó estudios académicos básicos, luego ingresó al Conservatorio Nacional de Música.
Mojica, alrededor de 1934 se vinculó de lleno en la ópera, también como cantante popular de boleros y actor en varias películas, al punto que pronto fue un personaje destacado. En 1940 fallece su madre, lo cual le sume en un estado de depresión, que gracias a Dios puede superar, cuando al parecer tuvo una experiencia extraordinaria.

Entonces en 1942, ingresó en el seminario de los franciscanos de Cuzco en Perú. En ese lugar, asumió el nombre de Fray José de Guadalupe. Tiempo después pasó al monasterio de San Antonio de la Recoleta, luego se hizo sacerdote en 1947. En 1958 escribió su autobiografía “Yo pecador”, tema que sirvió para realizar un filme, donde él mismo participó. Falleció en 1974 en un ambiente de gran sencillez.

Otra persona que tuvo un cambio significativo fue Dolores Marie Hicks, actriz de Hollywood que nació el 20 de octubre de 1938. Después de participar en varias películas entre 1956 y 1963 con el nombre de Dolores Hart, dejó el cine y se profesó como religiosa en la abadía Regina Laudis de Bethelehem; años más tarde fue nombrada abadesa.

En el 2006, retornó al ambiente de Hollywood pero con la misión, de crear conciencia ante la gente, de apoyar a los enfermos que son tratados de la neuropatía idiopática periférica, mal padecido por ella misma.

Respecto la película La Pasión de Cristo, fue relevante el papel protagónico de James Caviezel (conocido como Jim). Pero lo más interesante de Caviezel es que según su propio testimonio, el haber hecho el papel de Jesucristo, le causó un cambio positivo en su vida. Quizás por eso, junto a su esposa, realiza y apoya a toda clase de causas donde hay personas con alguna necesidad; también tiene tres hijos adoptivos de origen chino.

Pero en el campo artístico también se dan casos irónicos como el de un cantautor que compuso la canción “Cristo es verbo, no sustantivo” la cual contiene una marcada crítica contra la Iglesia, sin embargo el mismo compositor es el autor de canciones con temas muy eróticos, o ausentes de valores morales.

En Brasil otro famoso cantante, interpretó con gran emotividad las canciones “Jesucristo yo estoy aquí” y “La Montaña”, pero que se suman contradictoriamente a una larga colección de sus discos con temas eróticos.

Otras actitudes que a veces para los pelos de punta es, escuchar a modelos de belleza decir que gracias a Dios, se les hizo realidad salir en tal o cual calendario (erótico) o en ansiadas pasarelas (que en realidad son sitios de exhibicionismo). Otro caso, fue el de una actriz pornográfica libanesa (de credo católico) que en uno de los filmes sostuvo relaciones sexuales con un hombre judío. Cuando alguien le advirtió que el hombre era de esa nacionalidad, ella pidió perdón por ese hecho (es sabido que libaneses y personas de algunos países de medio oriente consideran pecado tener relaciones con los judíos por asuntos de religión y etnia) ante quienes la criticaron. Lo curioso es que la actriz fuera de eso, no consideró pecado la pornografía que implica prostitución.

Lo anterior refleja, las veces que los seres humanos tomamos el nombre de Dios en vano, aspecto que se vincula al segundo Mandamiento de la Iglesia (cf. Ex. 20:7 y Dt. 5:11.).

Entonces se puede decir que, la mayoría de los seres humanos somos muy contradictorios, sobre cuando nos jactamos de tener buena relación con Dios y a la misma vez, llevamos una vida licenciosa, o llena de prepotencia, vanidad y materialismo.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos