Sarah Jessica Parker va a la guerra

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Acaba de lanzar una nueva línea de perfume, y tanto en su nuevo aroma como en su flamante proyecto televisivo, que la regresa al canal que la vio triunfar entre 1998 y 2004 con Sex and the City, Sarah Jessica Parker se diferencia claramente del pasado.

En Divorcio, 10 episodios que en media hora mezclarán drama y comedia a partir del 9 de octubre por HBO, la actriz interpreta a Frances, ninguna fashionista. A diferencia de Carrie Bradshaw, la periodista que inspiró martinis y puso de moda los zapatos de Manolo Blahnik, su nuevo personaje es una esposa viviendo en los suburbios de Manhattan, en Westchester, madre de dos hijos, batallando un divorcio con el que muchas espectadoras seguramente se sentirán identificadas.

Frances, dice Sarah, no se parece en nada a Carrie, “Es menos optimista y cree que es más débil”. Su esposo en la ficción, Robert, interpretado por Thomas Haden Church, no se la hará fácil. En uno de los primeros adelantos ella le pide el divorcio y él le pregunta si está borracha. Se los ve luego haciendo terapia de pareja, entre insultos, consejeros y mediadores.

La creadora de la serie , Sharon Horgan, dice haberse inspirado en la película que dirigió Danny de Vito en 1989, La guerra de los Roses. “Será más liviana, en televisión no se pueden matar tantos gatos y perros”, ironizaba en una rueda de prensa en Los Angeles Horgan, dejando en claro que la guerra no será tan despiadada como la que llevaban a cabo Michael Douglas y Kathleen Turner en aquella película.

Casada desde hace 19 años con el actor Matthew Broderick (con quien las páginas de chimentos de los diarios neoyorquinos viven divorciándola), Sarah dice que ahora que sus hijos están más grandes siente menos culpa por tener que dejarlos para ir a cumplir su doble función de actriz y productora ejecutiva. James tiene 13 años y los mellizos Tabitha y Marion tienen 7, y dice que cuando les contó la idea todos la apoyaron y que eso la hace sentir afortunada, porque esa fue la razón por la que quiso terminar con Sex and the City, cuando James era chiquito.

En la misma rueda de prensa, Sarah comentó que el feeling de la serie le hace acordar a las películas que adoraba en los años 70, y que le gusta la idea de ahondar en las complejidades de un divorcio. “El proceso es brutal y para nada solitario, depende mucho de la voluntad de la otra persona”.

A los periodistas de espectáculos suelen preguntarnos si las celebridades usan los perfumes que llevan su nombre. Una sonrisa escéptica suele ser la respuesta. Sarah Jessica Parker jura que ella usa su fragancia todo el tiempo La primera que sacó, en 2005, tenía olor a bergamota y lavanda. A la nueva, que huele a pomelo, pimienta negra y salvia, la llama subversiva. “Lovely era muy femenina y políticamente correcta. Stash en cambio es más masculina y tiene una personalidad menos predecible”. A los 51, esa descripción bien podría aplicarse a ella.

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