Las virtudes de cada ser humano son fascinantes, nostálgicamente lo que sucede es que  en incontables ocasiones no podemos darnos cuenta de lo talentoso que somos, es enriquecedor cuando alguien especial nos hace ilustrar y explorar ese grandioso don que la índole nos ha obsequiado, quien admira lo que hacemos merece sincera e infinita gratitud, son contadas las personas que nos elogian con genuina franqueza, quienes llegan a nuestra vida para inspirarnos indiscutiblemente perfuman nuestros ideales, aprendamos a apreciar  y valorar ya que el universo ha permitido coincidir con ellos, su asistencia no  será para siempre, pero la presencia de sus aportes vivirá perpetuamente, la vida es de ilimitada belleza y por esa razón es que diariamente debemos levantarnos todas las mañanas con rebosante optimismo.

Existen personas con pensamientos y sentimientos de incansable e increíble incongruencia; no saber vivir y no dejar vivir, es malgastar considerablemente tu coexistir, ser causante de lo pernicioso es ser eterno malagradecido  con el Creador del universo, creer que nunca vas a envejecer y que tu cuerpo físico jamás irá ha desaparecer del plano terrestre es lo más tonto que alguien puede razonar: el dinero, belleza, fama y conocimiento te hace feliz por algunos instantes de tu vida pero no te hará perdurable, si tienes todo lo mencionando disfrútalo con suave delicadeza y compártelo, porqué en el inesperado momento tu respiración dirá un perenne adiós, presentarnos ante esta realidad debe conducirnos a la eminente meditación de esta espontánea coexistencia, esto nos hace imaginar pluralmente que ser; justo, cordial y humilde es lo que probablemente muchas generaciones apreciaran y quizás seamos modelos célebres de repetir.

Nuestra respiración en este mundo terrenal es demasiada breve más de lo que nos podemos imaginar, ¿Por qué vivir para tropiezo en la vida de otra persona? Mejor lúcete en secundar dignamente a quien te lo solicite, sé íntegro de que te recuerden continuamente con profunda admiración. Procuremos de ser lo más apacible posible con quienes lo son con nosotros, no seamos de la multitud que desconoce el arte del noble agradecimiento. Ésta singular estadía debe ser para darle máxima coherencia a nuestra vida y ¿cómo podemos lograrlo? Exclusivamente  vivir insistiendo por cumplir nuestras metas, no desperdiciemos el tiempo en vivir atento de lo que comentan aquellos perdedores sobre nosotros, no podemos concedérseles el placer de que nos vean frustrados como ellos o quizás peor, demostrémosles  que no somos discípulos de su precaria filosofía de vida, nuestra elegante y tenaz actitud debe contagiar y resplandecer con grandeza a los que cordialmente nos siguen. Goza de este irrepetible presente, sé símbolo de inspiración y no de decepción, permítase el honor de que su nombre para la mayoría sea de referencia exquisita y no referencia irritante.

Molesta muchísimo darnos cuenta de sujetos que se encargan de estar perjudicando constantemente a los que realmente están trabajando para que el mundo tenga una mirada de un paisaje marcadamente significativo. Es triste conocer de los  detractores  que se dan tarea exclusiva e intentan reprimir los propósitos de los visionarios. Si tuviéramos la cultura de ser fielmente solidarios y leales este presente tendría resultados óptimos, seguramente viviésemos en un mundo fantástico. Desde estas líneas aplaudimos con vivo entusiasmo a todos los que cotidianamente con inmenso esfuerzo están  aportando con hidalgo cariño lo mejor de ellos, se les agradece por no desistir e invitamos a que seas autor del bien y no del mal, renuncia hoy a ese sentimiento de envidia y culpa, aduéñate de los sentimientos preciosos que respiran en tu entorno.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
Escritor y poeta