En junio de 2019 cumplirá 49 años de haberse inaugurado el que con el nombre original de Mercado “Pedro Salazar” constituyó para la época el punto de partida de una fracasada estrategia de Mercados Sectoriales, el mismo Mercado al que algunos todavía llaman con el elegante nombre de “Mercado Sectorial de Santa Rita”, y el mismo que terminó por conocerse simplemente como “El Mercadito”.

El segundo incendio del Mercado de Getsemaní el 30 de octubre de 1965 dio origen a que se formulara el Plan Piloto de Desarrollo Urbano de Cartagena enfocado casi que de manera exclusiva en el traslado de esta vetusta Plaza de Mercado al entonces poco poblado sector de Bazurto, Plan al que se le añadió en 1966, cuando asumió como alcalde Gustavo Lemaitre Román, la construcción del “Mercado Sectorial de Santa Rita” en el entonces pujante barrio de Torices.

El terreno escogido para la construcción de este innovador sistema de venta de víveres de manera sectorial es parte de lo que fue un gran escenario donde de manera casi rudimentaria se practicaba “la pelota caliente”, el Béisbol, y el que además sirvió para que en él se forjaran grandes deportistas de esta disciplina.

Todavía recuerdo al gran Ignacio Amador de la Peña, Igapé, quien estando al servicio de las antiguas Empresas Públicas Municipales se tomó a pecho y de manera abnegada el sacar adelante este propósito del gobierno, cuando todavía no eran necesarias “las coimas” en el ejercicio de las responsabilidades públicas.

Pero desde aquel mes de junio de 1970 en que se dio al servicio este novedoso esquema de Mercados Sectoriales, el de Santa Rita cayó en un progresivo deterioro hasta que en 2014 la administración del alcalde Dionisio Vélez decidió intervenirlo e inaugurarlo de manera improvisada y precipitada el 31 de diciembre de 2015, el último día de su cuestionado mandato, sin que se hubieran definido los aspectos económicos para los usuarios que habrían de ocupar sus estrechos, incómodos y costosos locales.

Hasta hoy, este Mercado al igual que “El Parque de la Comida Caribeña”, el del ex alcalde Carlos Díaz, va en camino a convertirse en otro de los tantos “elefantes blancos” de la ciudad, o mejor, elefantes de todos los colores por la forma velada que se emplea en la adjudicación y construcción de estas obras.

Muy triste es ver que mientras de manera irresponsable se anuncian frecuentemente fechas para “reinaugurar” y dar al servicio esta Sectorial Plaza de Mercado, no sólo parecieran estarse perdiendo los 15.000 millones invertidos en la construcción de sus 238 locales sino que además “se mueren de hambre” los modestos comerciantes del antiguo Santa Rita y los de Bazurto que aquí prometieron reubicar

Acaban de cumplirse tres años de su engañosa inauguración en el 2015; han pasado seis alcaldes, Dionisio Vélez, Manuel Vicente Duque, Sergio Londoño (tres veces), Antonio Quinto Guerra, Yolanda Wong, y ahora, Pedrito Pereira; y el deterioro no es sólo de la edificación, también es de la calidad de vida de las familias que aún aguardan la esperanza de seguir sobreviviendo de las ventas en este “Mercadito”, el cual, para muchos, puede terminar asfixiado por la proliferación de las Tiendas Exprés de las cadenas de Supermercados.

Por favor, señor Alcalde, más de 200 familias esperan una pronta y definitiva solución a este, que está al igual que el “Parque de la Comida Caribeña”, en vía de convertirse en otro “Elefante blanco” y su consecuente detrimento patrimonial contra el erario de “La Heroica”.

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018