Sentencia histórica: se reconoce el Habeas Corpus a la chimpancé Cecilia

La jueza, María Alejandra Mauricio, ha reconocido que “los grandes simios, entre los que se encuentra el chimpancé, son seres sintientes. Por ello, son sujetos de derechos no humanos”.

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La Justicia argentina dictaminó que Cecilia es un 'Sujeto de derecho no humano

Por segunda vez en la historia, un tribunal concede el Habeas Corpus a un animal. Hasta este momento este derecho había sido aplicable única y exclusivamente a humanos. Proyecto Gran Simio y AFADA han conseguido el fallo a favor de Cecilia en una sentencia histórica. Este gran avance legal, viene a refrendar las demandas del movimiento en defensa de los derechos de los animales, y del Partido Animalista en particular, de la necesidad de conceder la consideración legal de los animales, merecedores de derechos.

La jueza, María Alejandra Mauricio, ha reconocido que “los grandes simios, entre los que se encuentra el chimpancé, son seres sintientes. Por ello, son sujetos de derechos no humanos”. En base a esto, la magistrada ha aclarado que se trata de “aceptar y entender de una buena vez que estos seres vivos son sujetos de derechos y que les asiste, entre otros, el derecho fundamental a nacer, a vivir, a crecer y morir en el medio que les es propio según su especie. No son los animales ni los grandes simios objeto de exposición como una obra de arte creada por el hombre”.

Los animales son seres capaces de sentir. Eligen lo que les beneficia y rechazan lo que les perjudica para procurarse una vida mejor. Esta capacidad, que comparten con los seres humanos, es la moralmente relevante para considerarles y protegerles. Desde PACMA creemos firmemente que si un ser sufre, ese sufrimiento ha de ser evitado.

No estamos reclamando que un gorila tenga derecho a ir a la universidad, sino que se les reconozcan tres derechos básicos: a la libertad, a la vida y a no sufrir.

Cecilia vivía sola desde hace años en un zoo de Mendoza, Argentina, después de que sus dos compañeros fallecieran, por lo que no tenía ningún contacto con otros animales de su especie. Su espacio vital era una superficie de cemento, que en absoluto reunía las condiciones mínimas necesarias para poder vivir con dignidad y ver cubiertas sus necesidades etológicas. El sufrimiento de Cecilia es incuestionable, y desde el Partido Animalista celebramos esta noticia histórica, que abre las puertas a nuevos cambios legales que protejan a los animales.