¿Ser como niños?

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En San Marcos 10:13-16 se aborda el pasaje donde le llevaron a Jesús a varios niños, mientras él predicaba, entonces se dice: “Llevaron unos niños a Jesús, para que los tocara, pero los discípulos comenzaron a reprender a quienes los llevaban. Jesús viendo esto, se enojó y les dijo: ‘Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomó en sus brazos a los niños, y los bendijo poniendo las manos sobre ellos.”

San Mateo 18:1-2 también habla que Jesús se hallaba en una casa en Cafarnaúm predicando, entonces cuando los discípulos se le acercaron para preguntarle ¿Quién es el más importante en el reino de los cielos, él [Jesús] llamó a un niño y lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos. El más importante en el reino de los cielos es el que se humilla y se vuelve como este niño. Y el que recibe en mi nombre a un niño como este me recibe a mí.”

Al parecer las anteriores enseñanzas Jesús las expuso en el contexto de la fe judía, donde lo normal era que los niños al provenir de un pueblo monoteísta y seguidor de la moral mosaica, se trataban de criar con rectitud cosa que no se podría asegurar de otros pueblos paganos como los griegos, romanos, egipcios y bárbaros. Es más, se supone que la caída de antiquísimos pueblos como Babilonia, Sodoma y Gomorra, se dio por el hecho de que la corrupción moral había alcanzado todos los niveles y estados humanos, incluyendo a los niños.

El mundo actual sufre una situación similar, donde los niños se desarrollan en una sociedad plagada de anti valores y son víctimas de abusos e inducidos al consumo de drogas, y bombardeados por la pornografía y erotismo que a diario se ve en revistas, periódicos, televisión y cine. Ante tales realidades, muchos padres de familia son negligentes, ya que poco o nada controlan lo que hacen sus hijos en su niñez y adolescencia.

Por otro lado, no faltan otros adultos que promueven eventos para jóvenes en los cuales se presentan conciertos de música frenética y en un ambiente propicio para el consumo de drogas, licor y libertinaje para sumirlos en verdaderas fiestas bacanales.

Además, el debido control ante esos hechos, compete a las entidades de censura, a la legislación en materia civil y a los altos mandos judiciales, pero estos a menudo son muy permisivos. Sin embargo, luego nos rasgamos las vestiduras al ver que nuestras sociedades viven en el caos moral, y hasta nos cuesta entender cómo ser semejantes a niños para entrar al reino de los cielos, pues con esta clase de niñez que tenemos, gran parte de la humanidad en el futuro caerá en el “reino de las tinieblas eternas”.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos