La final femenina del US Open vivió un momento anecdótico cuando la estrella estadounidense Serena Williams se convirtió en protagonista del evento y no precisamente por si triunfo, sino por una pataleta.

Wiliams perdió los estribos y protagonizó una feroz pelea con el juez de silla. La norteamericana caía 6-2 e igualaba 1-1 en el segundo set contra la japonesa Naomi Osaka cuando su entrenador, Peter Mouratoglou, le hizo una clara seña de juego desde la tribuna, algo que está prohibido en las reglas del tenis. Allí el juez le realizó un “coaching“, o primera advertencia.

Posteriormente, Williams cedió su servicio y de la rabia, estrelló su raqueta contra el piso. Esta vez el castigo fue peor: la penalizaron y empezó el siguiente game 15-0 abajo.

Luego, la menor de las hermanas Williams le faltó el respeto a la autoridad arbitral y tuvo que afrontar la peor sanción.: El juez le concedió a la asiática un game completo ganado, lo que hizo que Serena estallara y le gritara al árbitro frente de todo el público que le debía una disculpa.

Ni siquiera los reclamos de WIlliams pudieron impedir que Osaka se llevara el partido por 6-2 y 6-4 en 1 hora y 21 minutos de acción.