Entre las especies animales, en especial de los mamíferos se dan aspectos relativos que condicionan la procreación. Así pues, animales como perros y gatos tienen periodos específicos de reproducción (época de celo) y los partos son múltiples. Vacas, caballos por ejemplo, tienen periodos más distanciados y con partos de una cría, normalmente.
Los roedores tienen periodos más seguidos de reproducción (y gestación de pocos días) y en cada parto hay numerosas crías al punto que en un año una hembra de ratón, puede engendrar más de 200 individuos.

En el caso del ser humano, somos una especie donde las hembras tienen la capacidad o ritmo mensual de quedar embarazadas con partos de un solo hijo, en situaciones comunes. La única excepción son los partos de gemelos, mellizos y múltiples, sobre todo ahora que algunas mujeres son sometidas a tratamientos de fertilización artificial.

Volviendo a los animales, se tiene que su conducta sexual o de copulación, responde estrictamente al ciclo biológico reproductivo, según la especie. En el caso de los humanos, la copulación no siempre responde a un mero acto con fines reproductivos sino a una serie de convencionalismos sociales. Entonces, el varón y la mujer deciden cuándo o cada cuánto, van a sostener relaciones sexuales.

Además, el aspecto de la promiscuidad y las adicciones sexuales tanto en hombres y mujeres, los lleva a tener relaciones más frecuentes. Claro, en función de ese hecho pueden ocurrir embarazos cuando no hay métodos anticonceptivos, de por medio. Entonces, aquí también influye un asunto de conciencia y consecuencia.

En el aspecto puramente cultural y sociológico, se infiltran en la sexualidad los intereses económicos que arrastran a muchas personas a ofrecer sexo, a cambio de dinero u otras cosas materiales. Por eso existen sitios de prostitución, la pornografía y otras formas de erotismo. Eso ocurre por la falta de valores morales, que desemboca en infidelidad conyugal, fornicación y homosexualismo, principalmente.

La Iglesia al entender esos desvíos, ha dictado muchos documentos como encíclicas y decretos a modo de exhortación. Lastimosamente, a la mayoría de personas no les importa estudiarlos o analizarlos, ni poner esas en práctica esas enseñanzas.
Respecto a la catequización de niños y jóvenes, pareciera que no ha dado los efectos deseados, pues van en aumento las relaciones sexuales prematuras, la promiscuidad y enfermedades de transmisión venérea.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez