Si estás embarazada consume omega-3, este es el nuevo beneficio descubierto

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Una nueva investigación publicada en ‘Diabetologia’ sugiere que los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 (PUFA), derivados principalmente del pescado en la dieta materna durante el embarazo o la lactancia, pueden ayudar a proteger a los bebés con un nivel alto de riesgo de diabetes tipo 1 de desarrollar la enfermedad.

Si se confirma, esto podría significar que el aumento de la ingesta de ácidos grasos derivados del pescado y la duración de la lactancia materna puede tener efectos beneficiosos mediante la reducción de las respuestas autoinmunes que conducen al desarrollo de la diabetes tipo 1. Más de 20 millones de personas en todo el mundo están afectadas por la diabetes tipo 1, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico cambia en el cuerpo y destruye las células beta productoras de insulina en el páncreas.

El proceso de enfermedad subclínica puede detectarse en individuos asintomáticos mediante la identificación de autoanticuerpos que se desarrollan en la infancia o en la primera infancia. Se ha demostrado que los ácidos grasos alteran el sistema inmunitario y las reacciones inflamatorias y pueden desempeñar un papel en el desarrollo de la autoinmunidad relacionada con la diabetes tipo 1.

Sin embargo, hasta la fecha no ha habido pruebas concluyentes. En este nuevo estudio, la doctora Sari Niinistö, del Instituto Nacional de Salud y Bienestar de Helsinki, en Finlandia, y sus colegas investigaron si los niveles de ácidos grasos séricos durante la infancia están relacionados con el desarrollo de autoinmunidad entre los niños con mayor riesgo genético de desarrollar diabetes tipo 1 del ‘Estudio de Predicción y Prevención de Diabetes Tipo 1’.

En particular, analizaron si niveles especialmente altos de ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) omega 3 reducen el riesgo de respuestas autoinmunes que están asociadas con la enfermedad clínica. Entre 1997 y 2004, se monitorizó en 7.782 recién nacidos genéticamente predispuestos la presencia de autoanticuerpos de las células de los islotes, con muestras de sangre extraídas a intervalos regulares entre 3 y 24 meses de edad, y luego anualmente hasta los 15 años para determinar la autoinmunidad de los islotes.

Se utilizaron cuestionarios y diarios alimentarios para registrar la lactancia materna y el uso de leche de fórmula, las principales fuentes dietéticas de ácidos grasos en la primera infancia. Se analizó en un total de 240 lactantes que desarrollaron autoinmunidad a los islotes (y 480 niños controlados) su composición total de ácidos grasos en suero a partir de muestras recogidas a los 3 y 6 meses de edad.

El nivel de ácidos grasos en los bebés refleja el tipo de lactancia

El equipo de investigación también evaluó estos casos positivos en cuanto a signos anteriores autoanticuerpos de insulina y de descarboxilasa de ácido glutámico (GAD) – ambos estrechamente relacionados con el desarrollo de la diabetes tipo 1. Los resultados mostraron que los altos niveles séricos de ácidos grasos derivados del pescado (ácido docosahexaenoico, DHA, y ácido docosapentaenoico, DPA) se asociaron con un menor riesgo de autoinmunidad temprana (insulina). Sin embargo, altos niveles séricos de ácido alfa-linolénico (ALA) y elevadas proporciones de ácido araquidónico (AA):DHA y PUFA omega 6:omega 3 se vincularon a mayor riesgo.

Los investigadores encontraron que el estado de los ácidos grasos en los bebés refleja fuertemente el tipo de leche con el que fueron alimentados: los lactantes con lactancia materna presentaron mayores niveles séricos de ácidos grasos (por ejemplo, pentadecanoico, palmítico, DPA y DHA) asociados con un menor riesgo de autoinmunidad relacionada con la diabetes tipo 1 frente a los lactantes no amamantados.

La cantidad de leche materna consumida redujo aún más el riesgo, mientras que la cantidad de leche de fórmula a base de leche de vaca se vinculó con un mayor riesgo de desarrollar una autoinmunidad más temprana (insulina). A pesar del número relativamente pequeño de casos autoimmunidad de insulina y de GAD, el estudio reveló una serie de vínculos claros entre los niveles de ácidos grasos en la infancia y la autoinmunidad asociada con la diabetes tipo 1.

Estos no se vieron afectados cuando los científicos tuvieron en cuenta otras variables potenciales como la diabetes familiar, la educación materna y la cantidad de leche de vaca en la dieta. Los resultados apuntan a nuevas direcciones para abordar la diabetes tipo 1, pero los autores advierten que una asociación no implica causalidad y dicen que se necesitan más estudios para confirmar si los ácidos grasos pueden proteger a los niños de las respuestas autoinmunes que pueden desencadenar la diabetes tipo 1.

Sin embargo, añaden: “Nuestros hallazgos apoyan la opinión de que la lactancia materna, o algunos componentes de la leche materna, incluidos los ácidos grasos, son protectores, en particular con la autoinmunidad temprana [y] que los ácidos omega 3 de cadena larga durante la los primeros meses, en un momento en que el sistema inmunológico madura y está siendo programado, son críticos”.

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