Si no mejora la productividad, los índices de trabajo informal seguirán en aumento

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Esta fue una de las conclusiones de la primera jornada de la Conferencia Economía de la Informalidad, que realiza la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario. Según el BID, por la pandemia de la COVID-19 se han perdido 26,59 millones de empleos en once países de América Latina.

El trabajo informal se considera una de las problemáticas mundiales que afectan a la sociedad. Actualmente, se busca avanzar en una economía más incluyente, dando visibilidad a los problemas que aquejan el país, como, por ejemplo, que el porcentaje de trabajadores informales oscila en el 50%, con una mayor incidencia en mujeres y personas de menores ingresos.

Así lo indicó Juan José Echavarría, gerente general del Banco de la República, quien aseguró que la situación de la informalidad implica que los trabajadores están excluidos de las leyes laborales y de los esquemas de seguridad social. Además, la contingencia actual del coronavirus genera unos riesgos específicos que agravan su situación.

Al intervenir en la Conferencia Economía de la Informalidad, que organiza la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, Echavarría dijo que los trabajadores informales son particularmente más vulnerables a las crisis económicas y sanitarias, debido al cierre por las cuarentenas que ha aquejado, no solo a Colombia, sino a diferentes países del mundo.

“Hacer frente al desafío de la informalidad durante la recuperación de la crisis sanitaria requerirá políticas integrales que tengan en cuenta las condiciones específicas de territorio, sus poblaciones y sus condiciones de vida”, anotó el gerente del Emisor.

La paradoja del talento humano

Para José Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario, la informalidad tiene graves problemas respecto al desafío de la COVID-19, ya que es fruto de lo que se conoce en América Latina como la paradoja del talento humano, en donde se supera la mano de obra, pero existe un déficit en talento, ya que los empresarios y las organizaciones manifiestan que las personas que necesitan no las encuentran en el mercado de las principales ciudades.

La informalidad, según Cheyne, es el resultado de la desigualdad que existe en el país en diferentes variables como la educación, el uso y la apropiación de la tecnología y las oportunidades laborales.

Para comprender la informalidad, Carlos Eduardo Sepúlveda, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, explicó que esta conferencia se enmarca en un espacio científico que nace de la idea de crear un programa a gran escala sobre la informalidad económica en el país. Este programa cuenta con la alianza de 18 instituciones nacionales e internacionales de índole educativo público y privado, gremios productivos y fundaciones.

Financiados con recursos del programa Colombia Científica y coordinado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Colombia, se creó un ecosistema científico para estudiar el problema de la informalidad económica. De acuerdo con Sepúlveda, este proyecto busca impactar de manera directa la política pública nacional y transformar realidades de poblaciones y comunidades estudiadas.

Empleos perdidos por la pandemia

Para Mariano Bosch, jefe (e) de la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las empresas y los gobiernos deben buscar alternativas e incentivos para que la economía informal pueda disminuir. Del desarrollo y productividad de los países se generan nuevas alternativas de empleos formales que contribuirían a disminuir las tasas de informalidad en el país.

Por la pandemia del coronavirus, 26,59 millones de empleos se han perdido en once países de América Latina desde el 21 de febrero hasta octubre, de acuerdo con el BID. Por esta razón, se deben repensar los elementos que giran en torno a la protección social. Por ejemplo, disminuir los costos de entrada de los cotizantes, asegurar desde las empresas el cumplimiento de los derechos laborales y generar más empleos formales con alternativas de costos respecto a impuestos que las mismas deben pagar, dijo el experto.

Según Bosch, Colombia a diferencia de México obliga a los trabajadores a cotizar por cuenta propia. Sin embargo, si Colombia aumenta los incentivos de costos, tanto para empresas como para los trabajadores cotizantes, la formalidad iría en aumento.

La creación de políticas de productividad, el incentivo educativo para estudios de este fenómeno de la informalidad económica, la creación de proyectos específicos, puede contribuir en el desarrollo de la economía formal y el descenso de las tasas de la informalidad, comentó.