El pasaje de Éxodo 20:1-5 expresa: “Yo soy el Señor tu Dios, que te pronunció las siguientes palabras: No tendrás otros dioses aparte de mí, No te harás imagen, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua bajo tierra. No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso… No pronunciarás el Nombre de Dios en falso. Porque el Señor no dejará sin castigo a quien pronuncie su Nombre en falso”.

Entonces, lo anterior radicalmente; implicaría no tener fotografías de familiares, de nosotros mismos, ni de animales ni de ninguna cosa; por eso los protestantes están en contra de las imágenes religiosas, pero, curiosamente la mayoría tienen en sus casas fotografías personales, de sus familiares o amigos, así como cuadros con deportistas artistas (a veces vistos idolátricamente), fotos o pinturas de animales, de santa Claus en Navidad, de muñecos de nieve y una serie de cosas. O sea, esas personas se contradicen, pero la verdad es que tal prohibición fue solo dada para las gentes del Antiguo Testamento, por cierto muy dadas a idolatrar figuras de animales y dioses extraños.

En Hechos de los apóstoles 10:9-16, se habla de a la visión que tuvo San Pedro mientras tenía hambre: “…vio que el cielo se habría y que descendía a la tierra algo parecido a una gran sábana, bajada por las cuatro puntas. En la sábana había toda clase de cuadrúpedos, y también reptiles y aves. Y oyó una voz, que le dijo: ˊLevántate, Pedro; mata y comeˊ. Pedro contestó: ˊNo, Señor, yo nunca he comido nada profano, ni impuro`: La voz le habló de nuevo, y le dijo: ˊLo que Dios ha purificado, no lo llames profano`. Esto sucedió tres veces, y luego la sábana volvió a subir al cielo.”

Pero lo cierto es que los siguientes versículos expresan, que al poco rato de la visión, vinieron a Pedro unos hombres enviados por un hombre no judío llamado Cornelio.

Y es que, los judíos no acostumbraban a entrar o ir a casas de extranjeros o gentiles, pero Pedro ya había entendido la visión, además, Cornelio quería escuchar a Pedro predicar. Después de predicar Pedro llegó más gente a casa de Cornelio, que pidió ser bautizada.

Además, el pasaje anterior también se puede aplicar analógicamente al aspecto de la veneración de las imágenes de la Virgen María, de Jesucristo, de la Santísima Trinidad, de los santos y de los ángeles, dado que despreciar esa serie de representaciones o iconografías positivas, sería algo así como avergonzarse de las cosas de Dios. Además, los católicos en el buen sentido de las cosas, podemos venerar (respetar la investidura) de Papa, pero no le adoramos.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos