Soluciones naturales contribuyen con la seguridad hídrica de las ciudades

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Autopista Sur Medellín Parques del Rio

A medida que crece la demanda de fuentes confiables de agua potable en el mundo, proteger las áreas alrededor de éstas es cada vez más estratégico.

The Nature Conservancy (TNC) ha publicado hoy el Estudio Más allá de la fuente: los beneficios ambientales, económicos y sociales de la protección de las fuentes de agua”. Este estudio fue desarrollado en colaboración con el Natural Capital Project, Forest Trends, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua— que analiza las fuentes de agua de más de 4000 ciudades de todo el planeta. En él se muestra cómo, frente a grandes retos para mejorar la calidad y cantidad de agua, soluciones como   la restauración de coberturas naturales y protección de ecosistemas estratégicos y las prácticas agrícolas sustentables, pueden implementarse a escalas que contribuyen notablemente al desarrollo sostenible y mejorar así las vidas de miles de millones de personas, de manera mucho más costo- efectiva que si únicamente se consideran soluciones de ingeniería.

Las cuencas hidrográficas regulan, almacenan y filtran el agua, y cuando se manejan de manera sostenible, proporcionan beneficios adicionales para las personas y la naturaleza.  El estudio resalta que en 4 de cada 5 ciudades estudiadas se puede reducir significativamente la contaminación por sedimentos y nutrientes si se ponen en práctica medidas de protección forestal, restauración de coberturas naturales y aprovechamiento de cultivos de cobertura vegetal para la agricultura, lo cual ayuda a mejorar la calidad del agua.

Proteger las áreas alrededor de las fuentes de agua es esencial para asegurar nuestro suministro del recurso hídrico en el futuro”, afirmó Giulio Boccaletti, director general del programa de agua de TNC.  “Por desgracia, el 40% de las áreas donde se ubican las cuencas hidrográficas muestran niveles de degradación moderados a altos.  Las repercusiones de estos cambios en la seguridad hídrica pueden ser graves”.

El informe estima que con un incremento de entre 42 y 48 mil millones de dólares por año adicionales a lo que ya se invierte en programas de pago por servicios ambientales para la protección y restauración de cuencas, se reduciría un 10% adicional los sedimentos y un 90% los nutrientes contaminantes.  Este nivel de financiamiento representa aproximadamente entre 7 y 8% del gasto mundial en agua y es equivalente a lo que destinan ciudades como Nueva York para proteger sus cuencas.  Invertir estos recursos también implicaría poder mejorar la seguridad hídrica de al menos 1,400 millones de personas.  En la mitad de las ciudades analizadas, proteger efectivamente las fuentes de agua tendría un costo aproximado de 2 dólares o menos al año por persona.

Las soluciones naturales también tienen amplios beneficios adicionales, como la captura y almacenamiento de emisiones de carbono, y menores impactos del cambio climático por sequías, inundaciones, incendios y erosión de suelos, que afectan con mayor fuerza a las poblaciones más pobres.  También ayudan a preservar la biodiversidad, y aumentar la salud y resiliencia de las comunidades al proteger los recursos pesqueros y mejorar las tierras cultivables.

“Cuando asignamos un valor a los beneficios colaterales de las cuencas sanas podemos movilizar opciones innovadoras y costo-efectivas para financiar actividades de protección y manejo de nuestras cuencas”, dijo Andrea Erickson-Quiroz, directora ejecutiva de seguridad hídrica de TNC y coordinadora del reporte.

En Colombia la degradación creciente y pérdida de ecosistemas naturales ha afectado los servicios ecosistémicos que permiten hacer frente a los retos de seguridad hídrica y fenómenos extremos. Pastos para ganadería, tierras para agricultura, cultivos ilícitos, mimería, urbanización e incendios forestales fueron la causa de la pérdida de 140,000 Has de bosques en el año 2014, y de 124,000 Has en el año 2015 (cifras de IDEAM).

“Los suelos del 70% de la cuenca hidrográfica del Magdalena-Cauca y el 90% de la del Caribe se encuentran deforestados o degradados que son justo las áreas donde están la mayor parte de las cabeceras municipales del país con el 80% de la población colombiana, donde se genera el 75% de la energía hidroeléctrica y se produce el 80% del PIB nacional. No es sorprendente entonces que las regiones con mayor deforestación y degradación de suelos de Colombia, sean las que tienen sistemáticamente más población afectada y cultivos e infraestructura impactados con deslizamientos e inundaciones durante fenómenos de lluvias extremas o desabastecimiento de agua en periodos secos. En ese sentido, una tarea prioritaria es conservar y restaurar las escazas coberturas naturales que todavía quedan en estas áreas, empezando por las que juegan un rol crítico en la recarga y regulación hídrica de las ciudades del país” asegura Adriana Soto, Directora de TNC para Colombia.

El estudio hace un análisis de las cuencas que abastecen seis de las ciudades más grandes de Colombia ubicadas en la Macrocuenca Magdalena-Cauca: Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena, Cúcuta y Bucaramanga, en donde viven más de 13 millones de habitantes, aproximadamente el 27% de la población del país.

Utilizando un modelo de optimización, el estudio demuestra cómo al intervenir áreas estratégicas en estas cuencas con acciones de restauración de coberturas naturales, protección de ecosistemas y buenas prácticas agrícolas, se pueden lograr varios objetivos de manera simultánea como reducción de sedimentos, reducción de nutrientes y mayor captura de carbono a casi la mitad del costo de hacerlo con acciones específicas en áreas dispersas para cada uno de los objetivos de manera separada. Por ejemplo, en el sistema abastecedor de Cartagena, las actividades de restauración en un área específica para lograr una reducción del 10% en las cargas de nitrógeno, generan adicionalmente una reducción del 34% en la carga de sedimentos y un aumento del 26% en el almacenamiento de carbono. Esta alternativa es mucho más costo efectiva que llevar a cabo acciones de conservación, restauración y buenas prácticas agrícolas en áreas diferentes y para cada uno de estos objetivos de manera separada.

“La pérdida de ecosistemas naturales como paramos, bosques, ciénagas, aumenta el riesgo de provisión de agua para nuestras ciudades. La única manera de reducir este riesgo es mediante la acción colectiva: sector privado, instituciones públicas, academia y sociedad civil deben trabajar juntos para fortalecer la gobernanza del agua mediante la articulación de iniciativas, la planeación adecuada del territorio y la gestión de recursos para conservación de nuestras cuencas en el largo plazo.  Los Fondos de Agua trabajan en esta dirección. Además de esto, utilizan ciencia de punta para identificar áreas e intervenciones adecuadas en dónde es posible tener el mayor impacto al menor costo”, asegura Alejandro Calvache, coordinador de la estrategia de Agua en TNC Colombia.

Los Fondos de Agua, que permiten a los usuarios de la parte baja de la cuenca financiar la conservación y restauración de las tierras situadas en la parte alta, se destacan como un mecanismo exitoso para ayudar a mejorar la calidad del agua y en algunos casos también a asegurar la regulación de los flujos.  El informe resalta que una de cada 6 ciudades —aproximadamente 690 ciudades con más de 433 millones de habitantes— tiene la posibilidad de que se compensen en su totalidad las inversiones en conservación tan solo con lo que se ahorraría en el tratamiento aguas.

Ejemplos alrededor del mundo de actividades de protección de fuentes a través de fondos de agua:

Mejoras de la seguridad hídrica Nairobi, Kenia – apoyo a agricultores locales para reducir los sedimentos por actividades humanas y que afectan el río Tana, tanto el suministro como la producción de energía hidroeléctrica.
Provincia de Zhejiang, China –
ayuda a agricultores a cambiar a métodos sustentables de producción de bambú para reducir la escorrentía de fertilizantes a las fuentes de agua.
Mitigación del cambio climático São Paulo, Brasil – La reforestación de laderas yermas ayuda a reducir la sedimentación en las fuentes de agua y favorece la captación de carbono.
Adaptación al cambio climático Rio Bravo-Grande, NM, EE.UU. – La reducción del material combustible en los bosques reduce la intensidad de los posibles incendios forestales y la subsecuente escorrentía de sedimentos a las fuentes de agua.
Monterrey, N.L., México – 
La reforestación facilita la infiltración de agua en el terreno y reduce la erosión en los episodios de fuertes precipitaciones.
Salud y bienestar humanos Pucará, Bolivia – La mejora de las prácticas agrícolas reduce la contaminación del agua y la transmisión de en las comunidades aledañas.
Valle del Cauca, Colombia
– La siembra de árboles entre los cultivos da a los agricultores nuevas fuentes de alimento e ingreso, y reduce la erosión.
Conservación de la biodiversidad Rio de Janeiro, Brasil – La reforestación mejora la calidad del agua y provee un hábitat para una diversidad de vida vegetal y animal.

 

Además de superar barreras financieras, las ciudades, empresas de servicios de agua y energía, propietarios de tierras, legisladores, los sectores público y privado y la sociedad civil tendrán que tomar medidas para asegurar un futuro más sustentable del agua y apoyar el desarrollo de comunidades más sanas y resilientes a evento extremos como sequias e inundaciones.

“Para enfrentar el reto de desabastecimiento de agua, TNC ha puesto a disposición soluciones innovadoras basadas en ciencia como los Fondos de Agua que funcionan a través de alianzas colaborativas con socios públicos y privados para poder lograr más efectivamente la escala y el impacto requeridos para la conservación y restauración de las cuencas de las principales ciudades de Colombia. Bajo este esquema las empresas de acueducto, compañías cuyo negocio depende del agua y gobiernos locales ponen recursos y condiciones habilitadoras para que las comunidades con las que trabajamos cuenca arriba conserven las bordes de los ríos y cambien sus prácticas agrícolas para mejorar y restaurar los suelos aledaños a las cuencas. El resultado, como lo muestra el estudio que TNC está lanzando hoy, es que todos ganan: las mejores prácticas agrícolas incrementan los ingresos de las comunidades ribereñas; las cuencas regulan mejor el agua aún en condiciones de sequía o lluvias extremas, los acueductos tienen menos costos de tratamiento y los usuarios del agua cuenca abajo recibimos más agua en calidad y en cantidad, mejorando nuestra resiliencia al cambio climático”, concluye Adriana Soto.

Este estudio es producto de la colaboración de TNC con el Natural Capital Project, Forest Trends, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua.

El informe completo, junto con videos, infografías e imágenes, puede descargarse en línea de www.nature.org/beyondthesource, y en www.protectingwater.org, un sitio interactivo que incluye mapas y datos del informe

The Nature Conservancy es una organización de conservación global dedicada a conservar las tierras y aguas de las cuales depende la vida.  Guiados por la ciencia creamos soluciones innovadoras, con trabajo en campo, para enfrentar los retos más importantes de nuestro planeta, y que la naturaleza y las personas puedan prosperar juntos.  Combatimos el cambio climático, conservamos las tierras, aguas y océanos a una escala sin precedentes, y ayudamos a que las ciudades sean más sostenibles.  Trabajamos en más de 65 países con un enfoque de colaboración que involucra a las comunidades locales, los gobiernos, el sector privado y otros.  Para conocer más, visite www.mundotnc.org o siga a @MundoTNC en Twitter