Muchas veces resulta difícil encontrar ese punto de equilibrio para renovarnos emocionalmente y continuar. Una de las pruebas más difíciles en la vida es la de encontrar FÉ Y CREER en DIOS. cuando se siente que el mundo en que uno vive no tiene sentido, cuando sientes que desde tu postura existencial, todo se complica, cuando surgen esos eventos dolorosos que bloquea nuestra capacidad de razonar tira por el suelo la asertividad que es un valor clave para enfrentar los desafíos, desafíos que de una u otra forma llegan a nuestra vida, nadie está exento de ellos, y es ahí donde el conocimiento nos permite reconocer que son oportunidades para crecer, que precisamente en estas circunstancias es donde encontramos la fuerza para desarrollar el potencial personal de hacer cuanto esté a nuestro alcance para desarrollar destrezas que nos permitan ser mejor ser humano, para descubrir que creer en uno mismo y en los seres que de alguna forma nos orientan, nos dan alas con su mirada apreciativa y nos conectan con una labor personal cotidiana, que a la vez es un compromiso individual, personal y colectivo.

Sobrellevar una vida cotidiana con todo lo que implica, está intrínsecamente ligado a la capacidad de creer y confiar el uno en el otro, procurando desechar ideas y costumbres discordes, con peleas frecuentes, manejando diferencias y desacuerdos de manera desagradable, lastimándose mutuamente hasta el punto de llegar a un estado de aburrimiento, desconectados el uno del otro, en una relación que funciona por costumbre, pero con el alma vacía, este sufrimiento provoca desgaste emocional; al llegar a este punto de abatimiento es cuando surge un redescubrimiento, el reencuentro consigo mismo, con una persona que abre sus ojos a una nueva dimensión de aprendizaje para crecer a pesar del dolor, encontrando una nueva realidad, tomando conciencia, elevándose por encima de su propio ego, aceptando sus propias fallas, y surge el primer peldaño para encontrar y reconocer sus valores, recuperando su solvencia personal, y restableciendo su estabilidad emocional, su paz interna, consciente de que en la adversidad encontró un profundo concepto de forma simple y estimulante. Creer en uno mismo y en el otro, es encontrar las herramientas para crear una vida con sentido, una existencia con Fé, con actitudes positivas, a través de la rectificación, la corrección y una conciencia elevada donde impere la certeza de que AMAR es CUIDAR, amar es tener la voluntad de respetar la singularidad de esa persona, con quien se recorrerá el camino hacia la cima de la realización personal, la del otro y por ende colectiva.

Por: Lucy Angélica García Chica
Lucy-Angelica-Garcia-Chica

Escritora y Poeta