Resulta verdaderamente una paradoja, que tratando de mejorar al hombre y su estatus, la tecnología lo desplace y reduzca a una mínima expresión, al someterlo a la tiranía de la maquina computarizada. Y este contrasentido – porque no cabe duda que lo es – ha borrado y proscrito del seno de la sociedad a personas que ayer hicieron grata la existencia, justificando aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor”, al incrustarse en el devenir cotidiano con férrea insistencia.

Es obvio que especular sobre panorama tan vasto, seria cosa de nunca acabar. Por ello hablaremos solamente de algunas que pusieron, una y mil notas de alegría y calor a la vida.

Y estas son:

EL CULEBRERO: Uno de los personajes más entrañablemente populares en Colombia. Mirado con simpatía y curiosidad. Pues todavía se ve a los penúltimos en calles y plazas de pueblitos y ciudades, culebra al cuello, entregando a cambio de unas devaluadas monedas, la uña de la gran bestia, el colmillo del morrocoy, el polvo siete leches de garra de león y mil “menjurjes” para aliviar las desdichas originadas en el acto insensato de vivir.

Pero tal vez de toda esta variedad curativa la más solicitada fue la pomada que devolvía la virginidad a hombres y mujeres, pues según estos oradores sin tribuna, la milagrosa pomada traída de la India hacia que “las cosas” volvieran a su estado primitivo, hoy esa pomada la necesita Colombia para devolverle todo el dinero que le han saqueado los expertos violadores que le arrancaron la virginidad;

EL CHARLATAN O CUENTACHISTORIETAS: Producto de la sociedad de consumo, hace años irrumpió en el panorama social, descendiente directo del anterior. Como su remoto antepasado, este nuevo espécimen, armado de una dialéctica digna de cualquier congresista, fijaba su tolda en los sitios más inverosímiles de cualquier vía pública, creando de paso problemas a los gobernantes que se preocupaban, mas por la gente que trabajaba, que por la que vive del trabajo ajeno, cosa a todas luces absurda pero muy de la burocracia, en la gerontocracia que actualmente padecemos.

De esta especie quedan sus herederos LOS DIRIGENTES CIVICOS, que ahora forman su tolda en los bajos de alcaldía “asesorando” a los gobernantes de turno y utilizando los medios de comunicación social para hacer alarde de un poder y decir las cosas contrarias a las que están sucediendo, tapando la verdad. Eso sí, con el beneplácito de los políticos que le encanta rodearse de estos personajes convencidos que le hacen un bien a la administración y por eso los mantiene con innumerables contratos millonarios. ¿Cuál será el miedo que le tienen, para mantenerlos bien remunerados?

Uno de los últimos en entregar el equipo fue el FOTÓGRAFO DE CAJÓN, tocayo de algunas frases de uso diario por gente selecta y distinguida. Nadie lo busca en los parques para que accione su cámara montada sobre un trípode e inmortalizando el instante, complementando el trabajo con revelado en minutos en el mismo pedestal, y adornando la postal con corazones partidos, por flechas y puñales, gotas de sangre, flores y otros perendengues, al gusto del cliente.

¿Recuerdan ustedes al ORGANILLERO, con lorito para entregar la boleta de la buena suerte? Pues bien, este sí definitivamente murió, con todo y cremación, pues no quedo ni rastro de él.

Y qué decir del GUARAPERO, que acostumbraba a pregonar su producto de piña y panela con un toque mágico que le infundía un inigualable sabor, cuya receta murió con ellos.

Recuerdan al AFILADOR, el VENDEDOR DE AMPLIACIONES, el PREGONERO, el AGUATERO, el ZORRERO o CARRETILLERO, el vendedor de ALGODÓN… y paremos de contar.

Menos mal que este lamentable genocidio de seres buenos no ha podido consumarse del todo, pues aún queda EL ASESOR TRIBUTARIO de parasol y maquina matusalénica en el parque de las flores entre ellos se destacan ALVARO GARCIA, GREGORIO MARRIAGA, JULIO BERTEL, ARMANDO ALTAMIRANDA, URBANO RINCON, MANUEL OSORIO, LUIS MARTINEZ, DORA ROSA MONTALVO entre otros.

Quiera Dios que, desaparezca de Colombia, la corrupción, para dejar a un lado la falta de credibilidad de los colombianos en sus instituciones. “TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR”

Por: William Hundelshauseen Carretero
Presidente Nacional APIC

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