Los colombianos teníamos casi dos meses escuchando a los periodistas de los grandes medios –muy dados a mostrarnos los males ajenos para soslayar nuestra realidad– hablar sobre la tragedia invernal de los peruanos, cuyo desastre natural dejaba cerca de un centenar de muertos, cuando en la madrugada del sábado 1 de este mes, les tocó cambiar el foco de atención, puesto que se presentó el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, y la quebrada La Taruca, que provocaron una avalancha que destruyó casi el 30% de Mocoa, dejando alrededor de 311 muertos, tres centenares de desaparecidos, más de 300 heridos y miles de damnificados.

Mocoa entra en la historia de Colombia como otra de las localidades víctimas de tragedias anunciadas con anticipación, como en: Armero, destruido por la erupción del volcán nevado del Ruíz, un 13 de noviembre de 1985, dejando cerca de 23.000 muertos; el barrio Villatina, en Medellín, en el que, el 27 de septiembre de 1987, un deslizamiento de tierra dejó casi 640 personas muertas. Otros desbordamientos, como el del río de Oro en Girón, Santander, el 12 de febrero de 2005; o el de una quebrada que el 24 de noviembre de 2008, sacudió a Páez- Belalcázar (Cauca); y una avalancha de una quebrada en Salgar (Antioquia), el 18 de mayo de 2015, dejó al menos 92 muertos. El denominador común de estas tragedias es que afectaron a las personas más pobres y que todos fueron eventos previsibles, como consta en documentos históricos.

El 20 de octubre de 2014, el portal Notifronteras.com anunció esta tragedia en un artículo del periodista Jorge Kuaran: “historia como la de Armero, se podría repetir en Mocoa… pero esta vez no sería culpa de la naturaleza sino de la falta de responsabilidad de las personas que ostentan la autoridad en el municipio y en el departamento…”. A renglón seguido, describe cómo el cauce de la quebrada La Taruca quedó taponado por un deslizamiento de rocas y material vegetal de casi 150 metros de ancho por 300 metros de alto y una extensión de 250 metros. He ahí que con la intensa lluvia, tanto la quebrada como los ríos irrumpieron con fuerza y arrojaron todo ese material sobre la capital del Putumayo, generando la tragedia que hoy lamentamos. Así mismo, el director de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonía (Corpoamazonía), Luis Alexander Mejía, explicó a Semana.com: “Hace nueve meses, cuando hicimos un taller con el Servicio Geológico Colombiano, advertimos que esto podía pasar por el uso inadecuado de los suelos que agrava este tipo de eventos”.

Omar Franco, director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales –IDEAM– advirtió que “más de 500 municipios están en riesgo de deslizamientos. De ellos, 182 tienen alerta naranja a roja… Existen más de 700.000 ríos y cuerpos de agua, por lo que se hace imposible tener estaciones de monitoreo en cada uno… El cambio climático se va a seguir pronunciando en lluvias y sequías”. El senador Jorge Robledo sentenció: ¡“Más que desastres naturales, lo que hay son desastres sociales y económicos de un ‘desarrollo’ que causa los problemas pero no los soluciona”!.

Por: JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS
Comunicador Social – Periodista


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