Algunas veces por situaciones de la vida o ante una enfermedad o accidente, debemos guardar reposo en una cama. Entonces, esas horas, días, semanas, meses y hasta años, se nos convierten en una espera que aparece interminable.

Además, puede suceder que nos sintamos desmotivados al ver truncados muchos proyectos y actividades cotidianas, o acaso nos creemos una carga económica y social ante nuestros parientes. Así nace entonces la frustración, tristeza y angustia, y es que de todas maneras el diablo (sus tentaciones) o nuestras emociones nos dan una visión e ideas pesimistas como: “Nunca sanarás”, “ya no vales nada”, “eres inútil”, entre otras.

En esos momentos es cuando se debe reprender en el nombre poderoso de Jesucristo toda acción del maligno y después entender, que aun desde el lecho de postración podemos empezar a trabajar por el reino de Dios, orando por las necesidades de la humanidad. También, es bueno cantar alabanzas y glorificar a Dios y pedirle que nos envíe, el entendimiento del Espíritu Santo.

Y es que orar a Dios desde nuestro aposento significa unirse espiritualmente (aun a la distancia) a tantos religiosos y místicos contemplativos, que también oran desde sus celdas en los conventos y monasterios, por la humanidad.

Si Dios nos concede el regalo de salir de la enfermedad, de seguro que nos servirá de experiencia positiva, para ser en adelante personas más espiritualizadas y sensibles, frente al dolor humano. Pero si no fuese así, aun desde la postración indefinida, se pueden lograr muchas cosas.

Se cuenta que en Italia, vivió una mujer llamada María Valtorta (1897-1961), que estuvo postrada los últimos 27 años de su vida en una cama por una lesión que otra persona le ocasionó, y en lugar de obstinarse ofreció su dolor a Nuestro Señor Jesucristo por la conversión de los pecadores, de todas maneras el Espíritu Santo le concedió la gracia de recibir una serie de revelaciones sobrenaturales, que le mostraron diversos aspectos de la pasión que sufrió Jesucristo mismo.

Es por eso, que el Magisterio de la Iglesia durante muchos años ha estado analizando lo que escribió Valtorta de esas visiones, para declararla en primera instancia beata.

Pero de la vida de otros hombres, también se pueden rescatar ejemplos de valor, por eso se puede citar el caso de Washington Roebling hijo de John A. Roebling, que proyectó en América el primer puente colgante en Brooklyn). Entonces, para construir este tipo de puentes era necesario levantar primero dos grandes torres ancladas en el fondo del Río del Este de Nueva York, y para eso era necesario diseñar una especie de cámaras de trabajo sumergibles, a muchos metros de profundidad.

Logrado esto, la obra se inició, y los trabajadores metidos en esas cajas excavaban el fondo, pero pronto apareció el inconveniente de que los obreros al estar muchas horas en esa caja y con aire a presión, sufrían de problemas neurálgicos que incluso ocasionaron algunos muertos.

Entonces, Washington Roebling, para dar valor moral a sus obreros trabajaba muchas horas dentro de ese compartimiento, pero no pudo evitar enfermar de ese mal neurálgico hasta caer en cama.

Aun así, en su deseo de ver terminada la magna obra, desde su cuarto de enfermo, continuó con la dirección del proyecto e incluso pidió a su esposa que le pusiera su cama cerca de una ventana, para mirar desde allí con una lente de larga distancia el avance del puente, y al fin la obra se terminó con tan notable éxito que, aun cumple con su función.
Washington el día de la inauguración por su mala salud no pudo asistir a la misma, pero dada su gran fuerza de voluntad años después se recuperó y continuó el resto de su vida, con útiles proyectos arquitectónicos.

También, se puede citar el noble ejemplo de la estadounidense Marta Mason, que vivió sesenta años dentro de un pulmón artificial. Marta sufrió en su edad adolescente la poliomielitis, hecho que le causó parálisis de la cabeza hacia abajo. Empero, dicha mujer no se dio por vencida, y aun dentro del pulmón de dos metros de largo y 400 kilos de peso se dedicó a estudiar asiduamente, lo cual le permitió varios títulos y hacerse escritora, de hecho escribió su biografía titulada “Respirar: La vida al ritmo de un pulmón de hierro”.
Marta en una entrevista en el 2003 dijo: “Soy feliz con lo que soy, en donde estoy”. En el 2009 falleció a los 71 años en la localidad de Lattimore, Carolina del Norte. Tampoco es un secreto que Stephen Hawking uno de los más brillantes astrofísicos fue cuadrapléjico, sin embargo desde su silla de ruedas continuó desarrollando sus más avanzadas teorías de astrofísica y sobre el origen del universo.

De todas las semblanzas anteriores podemos entender, que muchas veces en lugar de estar postrados por el pesimismo, debemos levantarnos anímica y espiritualmente, para revitalizar el sentido de esta maravillosa vida que Dios creó, y además hacer lo mejor al servicio de los demás.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Escritor y comentarista de temas cotidianos