Trabajo, producción, salarios y explotación

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Parece que en nuestro tiempo no ignoramos que el trabajo plantea, una serie de problemáticas sociológicas y tecnológicas. Entonces, en lo social hemos de recordar la celebrada abolición de la esclavitud en el siglo diecinueve, en los Estados Unidos.

Dicha esclavitud contra los negros representó, una vil forma de explotación, sin embargo se nos olvida que después de ésta continuaron imperando otras formas de explotación. Es más, América Latina en el apogeo de la actividad bananera sufrió los abusos, tras las alianzas de sus países con los empresarios estadounidenses. Por eso en dado momento se acuñó el despreciativo epíteto de “yanquis imperialistas”, contra la nación norteamericana.

Pero lo cierto es que, también en la “época de oro” del comunismo soviético, las formas de explotación contra la clase trabajadora fue algo vergonzoso. Tampoco se puede obviar que, desde la Revolución Industrial de Inglaterra los esquemas de ignominia contra los obreros fueron aspectos que se expandieron por el mundo. Y es que la raíz de esos males es la codicia de unos cuantos que ostentan además notable poder económico, y factores de producción (infraestructuras, maquinarias, yacimientos y grandísimas posesiones de tierras).

Pasando luego a aspectos como la calidad de los bienes y servicios producidos en nuestras sociedades, vemos que inciden de dos maneras en la explotación obrera. O sea, cuando la idiosincrasia de un país es producir mucho y con altos niveles de calidad, eso algunas veces empuja a los empresarios a exigir demasiada dedicación a los obreros pero a cambio de salarios de hambre; por otra parte está la idiosincrasia mediocre de producir por producir, sin importar la calidad.

En los países ex comunistas, después de caer el régimen soviético se demostró un terrible atraso tecnológico respecto a los países capitalistas altamente industrializados. Es más, para citar unos ejemplos hemos de decir que Rusia misma y Alemania del Este, carecieron de adelanto y pluralidad de empresas, de determinados gremios o actividades productivas. Referente a la mediocridad productiva, vemos que China en la actualidad no se ha desatado de esa mentalidad, por eso la tendencia es producir sin freno aunque la calidad de sus productos de exportación, sea pésima.

Respecto a la situación actual de los países de América Latina, la demagogia de nuestros gobernantes es decir, que se crearán más fuentes de empleo, con las firmas de tratados de libre comercio (TLC) con países desarrollados. Aun así se olvidan que, los TLC con países como los Estados Unidos y China pueden representar, viles formas de desigualdad macroeconómica cuando se irrespeta la legislación de cada país pobre, o en vías de desarrollo.

Debe entonces servirnos de meditación esas realidades, en lugar de vivir ilusionados con falsas promesas.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos