Una investigación realizada por World Animal Protection (Protección Animal Mundial) revela que la aerolínea Turkish Airlines y sus transportadores de carga están permitiendo el comercio de mascotas exóticas, pese a haberse comprometido a combatir el tráfico de vida silvestre. La aerolínea y su transportador de carga han sido utilizados para transportar, ilegalmente, loros grises africanos arrancados de la selva, en vuelos que salen de la República Democrática del Congo (DR), de Nigeria y de Mali a países en el Medio Oriente y en el oeste y el sureste asiáticos.

Millones de animales silvestres, incluidos los loros grises, están siendo arrancados de sus hábitats o criados en cautiverio para ser vendidos luego como mascotas exóticas; una industria multimillonaria que crece día a día y que tiene consecuencias devastadoras en la vida silvestre del mundo entero.

En todo caso, independientemente de que el comercio sea legal o ilegal, tener animales silvestres como mascotas es una crueldad. El viaje que tienen que soportar es peligroso; tortugas, serpientes y loros son cruelmente capturados y vendidos a traficantes que luego los meten en cajas donde a duras penas pueden respirar o moverse, y la mayoría acaban muriéndose por falta de aire, de hambre o afectados por alguna enfermedad, antes de haber alcanzado siquiera la nueva casa artificial en la que cumplirían la función de mascotas.

Una vez que están en las casas de las personas, no hay una forma realista de replicar el espacio y la libertad que estos animales tendrían en la naturaleza. A muchos se les mantiene en espacios infinitamente más pequeños que el espacio del que disponían en sus hábitats naturales, y no tienen la nutrición correcta, aunque sus dueños tengan la mejor intención de alimentarlos adecuadamente.

La investigación revela que:

  • Tres de cada cuatro loros que se capturan en México para ser vendidos como mascotas mueren antes de llegar a un comprador
  • Casi un tercio de todos los animales silvestres mueren durante el transporte
  • Un gran número de serpientes, lagartijas y tortugas mascotas mueren durante el primer año que están en un hogar. Con los rangos de edad natural de 8 a 120 años, se piensa que estas muertes ocurren principalmente por enfermedades relacionadas al estrés de su cautiverio.

Cassandra Koenen, Directora Global de Mascotas Exóticas en Protección Animal Mundial señala que: “La caza furtiva de animales para el comercio de mascotas exóticas está ocurriendo a escala industrial con consecuencias devastadoras. Y lo que es peor, los elementos ilegales e ilícitos de este tráfico a menudo encuentran apoyo en la corrupción de los gobiernos y en una inadecuada aplicación de la ley”.

“Los animales sufren en cada una de las etapas del viaje que ha de llevarlos a la casa de alguna persona: desde la captura y la manipulación hasta el transporte, la retención, la reproducción, la venta y la vida que han de pasar luego en cautiverio en esa casa”, afirma Koenen.

También dijo que “Increíblemente, en una fecha tan reciente como el 18 de agosto de 2018, la empresa Turkish Airlines transportó un cargamento de loros grises africanos entre Kinshasa y Kuwait, vía Estambul, viaje en el que 60 loros resultaron muertos al llegar a su destino”.

“La empresa Turkish Airlines vuela a 120 países, más que cualquier otra aerolínea, razón por la cual le estamos pidiendo que detenga el transporte de cualquier especie de ave hasta que tengamos la confianza mutua de que el loro gris africano y otras especies de aves en peligro de extinción no están siendo transportados en sus aviones” puntualizó.

La mayoría de la gente compra mascotas exóticas porque adora a los animales, pero cualquier animal silvestre que se comercie como mascota exótica está destinado a sufrir terriblemente.

World Animal Protection pide, encarecidamente, a la gente que no compre, que no tenga y que no críe animales silvestres para tenerlos como mascotas. Una vida en cautiverio no se compara, en nada, a una vida en libertad. Los animales silvestres no son mascotas. Su lugar está en su hábitat natural.