Tragedia en Pakistán: Más de 150 personas mueren por la explosión de camión cisterna

Según la policía, el vehículo transportaba 40.000 litros de combustible de Karachi a Lahore, la capital de Punyab

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Un total de 153 personas que habían acudido al lugar donde se accidentó un camión cisterna para tratar de recolectar parte del petróleo que se derramaba murieron el domingo en Pakistán, luego de que comenzó un incendio repentino en el vehículo, informaron las autoridades.

El médico Javed Iqbal, del Hospital Victoria en Bahawalpur, dijo que las muertes más recientes ocurrieron en un hospital en Multan, donde fueron llevados algunas de las 50 personas que resultaron con quemaduras de gravedad. Es probable que el número de muertos siga aumentando, pues decenas de personas siguen en estado crítico, afirmó Mohammad Baqar, un alto funcionario de las operaciones de rescate en la zona. Había decenas de personas con lesiones de varios grados, agregó.

Los canales de noticias locales mostraron nubes de humo negro alzándose al cielo y decenas de cuerpos quemados, así como rescatistas llevando de manera apresurada a los heridos a hospitales, algunos con la ayuda de helicópteros del ejército.

Los bomberos hacían lo posible por apagar el incendio, que dejó más de 100 vehículos calcinados -autos, minibuses y motos- en la autopista que une la ciudad portuaria de Karachi, en el sur del país, a la provincia de Punyab, en el centro.

Según la policía, el camión transportaba 40.000 litros de combustible de Karachi a Lahore, la capital de Punyab.

La calzada estaba llena de utensilios de cocina, cazuelas y bidones que las víctimas llevaban consigo para recoger la gasolina.

“Los habitantes de la vecina localidad de Ramzanpur Joya se precipitaron al lugar del accidente con cubos y otros contenedores y numerosas personas en moto se pararon para recoger el carburante”, señaló a la AFP el jefe de la policía regional, Raja Riffat.

Saznoor Ahmad, de 30 años, cuyos dos primos murieron por el fuego, dijo que la multitud gritaba mientras las llamas los engullían. “El fuego se movió muy rápido”, comentó. Cuando las llamas aminoraron, había cadáveres esparcidos en todas direcciones y en la cercanía estaban los restos achicharrados de motocicletas y automóviles que los aldeanos habían utilizado para llegar rápido al lugar del accidente.

Mientras los heridos suplicaban por ayuda, los residentes recorrían el área buscando a seres queridos.

Zulkha Bibi estaba buscando a sus dos hijos. “Alguien debería decirme sobre mis amados hijos, ¿dónde están? ¿Están vivos o ya no están en este mundo? Por favor díganme”, suplicaba.

Los testigos indicaron que el camión volcó después de que le estallara una rueda cuando se vio obligado a hacer una maniobra brusca, agregó el jefe de la policía.

“Estamos conmocionados”, dijo Hafiz Sohail, a la espera de recuperar el cuerpo de su tío y de su primo de 13 años, ambos fallecidos cuando estaban intentando recuperar un poco de gasolina.

“¿Qué haremos ahora con esta gasolina? ¿Para que sirvió hacer esto?” se lamentaba Sohail, otro habitante señalando un cubo en el suelo, que cuenta como vio al chófer gritando en vano a la gente que se alejaran del camión.

Entre los heridos hospitalizados hay muchos quemados en más del 80% de su cuerpo, según un médico local que no quiso identificarse.

El ejército de Pakistán envió helicópteros para evacuar a los heridos y los hospitales más cercanos estaban en alerta.

El primer ministro Nawaz Sharif expresó su “profunda tristeza” y ordenó a las autoridades locales que suministraran “toda la asistencia médica necesaria a las víctimas”.

Pakistán tiene un triste historial de accidentes de tráfico mortales debido al mal estado de sus carreteras, la falta de mantenimiento de los vehículos y la imprudencia de los conductores.

Al menos 62 personas, entre ellas mujeres y niños, murieron calcinadas en el sur de Pakistán en el 2015 cuando el autobús en el que viajaban chocó contra un camión cisterna cargado de gasolina y se incendió.

Pakistán tiene también problemas para contener una crisis energética crónica y sufre cortes continuos de suministro, lo que asfixia la industria nacional y exacerba el descontento de la población.

El fin del Ramadán ya se vio enlutado por una serie de atentados que dejaron al menos 57 muertos en el país y que llevaron a las autoridades a intensificar la seguridad en el país.


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