Trans-Sardinas

555
Álvaro Morales
Álvaro Morales

Así, como “sardinas en lata”, dicho coloquialmente, se está viajando en los buses de Transcaribe, y todo, por la multiplicidad de detalles e improvisaciones en la administración de las rutas y en el manejo de la operación y la infraestructura.

Hasta ahora, de los “pergaminos” con que asumió el señor gerente de Transcaribe, pocón, pocón. La ciudadanía sigue esperando que los exponga.

Cierto es también, que ante la intrusión politiquera y corrupta, y la onerosa inversión en este monstruo llamado Transcaribe, no hay “Magnificat que valga”. Es decir, no valen títulos ni pergaminos.

Pero hay cosas mínimas por las que debe responder el señor gerente del SITM, y por las que debe comenzar. Una de ellas es el dignarse, por cortesía, contestar las llamadas o los mensajes que se le envíen para que subsane con ello la casi nula divulgación del estado y avance del Proyecto.

Pareciera que la operación avanzara dando “palos de ciego”, y que por capricho se den al servicio nuevas rutas; a propósito, con déficit de cobertura.

El rosario de glosas al Sistema abarca desde el viaje como “sardinas en lata”, el cual tiene su razón de ser en la perceptible y evidente oferta deficiente de buses por cada ruta; y en el consecuente espacioso intervalo que se genera entre un vehículo y otro; lo que conlleva a la inminente aglomeración de pasajeros en las casetas y al desorden para ingresar.

Por otro lado, en las estaciones de dos vagones, el acceso, dispuesto para que se haga por sus dos extremos, solo se hace por uno de ellos, gracias a que Coldcard, la empresa que recauda el valor de los pasajes, así lo ha dispuesto. O también, porque así lo ha querido, o quizás, porque no ha tenido recursos para instalar los respectivos torniquetes que faciliten el acceso a dichas casetas por ambos lados y eviten que el usuario se exponga a las inclemencias del sol o de la lluvia.

A la orden del día están las aglomeraciones para adquisición de tarjetas o hacer recargas. Las kilométricas colas no solo son en las castas sino, ahora, en los pocos puestos habilitados de una empresa de apuestas.

No se sabe a ciencia cierta cuantos buses hay por ruta, ni cuantos han ingresado, ni mucho menos, cuantos faltan por ingresar.

El acceso a las casetas por parte de personas con estado de discapacidad, por ser inexistente, es totalmente difícil. Las rampas de acceso no están habilitadas para estos usuarios.

Con nueve meses de entrada en servicio del Sistema, ya no opera el mecanismo automático que permitía desde el interior del vehículo darle apertura a las puertas de las casetas. Ahora permanecen abiertas, exponiendo en alto riesgo a que algún desprevenido pasajero se precipite desde la plataforma a la carretera por donde transitan los buses.

Para concluir, poco se sabe del proceso de chatarrización, de la terminación del Patio Portal, de cómo se repondrán los equipos, o de cómo será su mantenimiento.

Además, las campañas educativas de la Escuela de Gobierno, fueron “Flor de un día”.

Recordemos que Cartagena ha transitado por fracasados esquemas de transporte: el de los buses municipales, el de los ejecutivos, el de los Metrocar; y ahora, por este que genera dudas e insatisfacciones, Transcaribe.


Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente