La Asociación Nacional de Empresas Generadoras – ANDEG presenta el tema de “transición energética”, como eje central del V Foro Energético, ya que en el sector existe pleno convencimiento de que los mercados eléctricos globales ya iniciaron un camino hacia matrices de generación más limpias y eficientes. Un desafío que el sistema eléctrico colombiano debe asumir de inmediato.

Sin embargo, el panorama sectorial es poco promisorio de cara a este proceso. “En la actualidad se conjugan varios elementos que no permiten tener claridad sobre el camino a seguir para lograr un eficiente desarrollo del sector eléctrico colombiano, el cual esté alineado con las tendencias mundiales de hoy”, señala Alejandro Castañeda, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras, ANDEG.

Para ANDEG, el primer reto es la situación del proyecto Hidroituango, que debía iniciar operación comercial en diciembre de 2018 y que, por las razones ya conocidas, no tiene una fecha estipulada para entregar su energía firme. Lo que deriva en una faltante de dicha energía a partir de 2022. Sin embargo, los años anteriores a ese son períodos en los que el balance de oferta y demanda están bastante apretados y existe la posibilidad de que el sistema se estrese en caso de llegar un fenómeno de El Niño entre 2020 y 2022.

Un segundo elemento tiene que ver con la incertidumbre jurídica generada por el gobierno anterior a través de las señales de política energética y regulatoria que quedaron, como los compromisos del COP21, la ley de incentivos a las fuentes renovables no convencionales (Ley 1715), el plan de gestión del cambio climático, la política y regulación de autogeneración, la subasta del cargo por confiabilidad y el mercado anónimo estandarizado, por citar algunos casos que parecen tener objetivos disímiles y no hacer parte de una misma proyección sectorial.

“Somos enfáticos en que nuestra preocupación no radica en la entrada de nuevas fuentes de energía a la matriz de generación, por el contrario, son bienvenidas y de hecho varias afiliadas al gremio vienen trabajando en la diversificación de su oferta. Pero nuestra inquietud radica en el mecanismo propuesto y en que la incorporación de renovables en otros países que han forzado la entrada de estas fuentes ha encarecido la operación y funcionamiento del sistema y ha aumentado el riesgo operativo con un consecuente incremento de la tarifa que pagan los usuarios”, explica Alejandro Castañeda, de ANDEG.

Como tercer elemento están los proyectos de Ley 130 y 132, los cuales tienen el objetivo de solucionar la crisis de Electricaribe. Sin embargo, como se le ha manifestado al Gobierno, lucen totalmente inconvenientes, por cuanto, se solucionaría un problema pero se estaría creando otro mucho mayor.

“Esto significa incorporar la confiabilidad en el suministro de energía, dentro de los compromisos del Estado que dependen de la suficiencia del Presupuesto General de la Nación. Con esto, estaríamos retrocediendo 27 años en el pasado para asumir el riesgo de un racionamiento, como el ocurrido cuando llegó El Niño de 1991, las plantas por falta de mantenimiento no funcionaron y vino el apagón”, asegura el Director Ejecutivo de ANDEG.

Pero también, según ANDEG, el proyecto que busca modificar los límites de integración horizontal ampliando los de comercialización al 50%, es una propuesta inviable para el sector, ya que claramente una sola empresa existente podría llegar a concentrar más del 40% del total de la energía comercializada, lo cual acabaría de tajo con el mercado tal y como se conoce hoy, y peor aún, con afectaciones directas en las tarifas para los usuarios.

“Si estos elementos son gestionados y desarrollados de forma efectiva y adecuada, podemos tener un mercado más participativo, moderno y de punta en el que se transmitan las eficiencias hacia el usuario final con un impacto positivo. Un panorama en el cual, las empresas asociadas en ANDEG siguen firmes en su voluntad de aportar para la construcción de un mejor país para todos”, puntualiza Alejandro Castañeda.