El Tribunal Supremo de Rusia suspendió la labor del Centro de Dirección de los Testigos de Jehová al calificarlo como “extremista”, luego de rechazar la apelación de la organización religiosa y declarar competente su decisión, tomada el pasado 20 de abril.

La decisión del órgano judicial establece además que la propiedad del Centro será incautada por el Estado y establece que los seguidores de esta religión que se nieguen a aceptar la medida podrán enfrentar cargos penales, según reseñó Aporrea. El Ministerio de Justicia había iniciado el procedimiento contra la organización por prohibir a sus miembros recibir transfusiones de sangre, lo que significa una violación al derecho de recibir atención médica.

Ante ello, Centro de Dirección de los Testigos de Jehová presentó un recurso de apelación al Tribunal Supremo para revisar la decisión previa de la suspensión de sus labores; no obstante, el organismo judicial argumentó que este grupo religioso genera amenazas a los derechos e intereses de la sociedad y la seguridad pública.


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