El presidente estadounidense, Donald Trump, se dirigía a Texas el martes para evaluar la respuesta oficial a la devastadora tormenta tropical Harvey, el primer desastre natural relevante que enfrenta el mandatario republicano desde que llegó a la Casa Blanca, mientras en Houston luchaban por contener el agua.

La tormenta de lento pero destructivo avance ha generado inundaciones catastróficas en Texas, causando hasta el momento la muerte de nueve personas, masivas evacuaciones y la paralización de Houston, la cuarta ciudad más poblada de Estados Unidos. Se espera que unas 30.000 personas busquen refugios de emergencia tras cuatro días de desastrosa acumulación de agua.

Funcionarios del condado de Harris, al que pertenece Houston, dijeron que los reservorios construidos para acumular agua estaban empezando a rebasar el martes. Para aliviar la presión, las autoridades liberaron agua hacia dos diques, una medida que podría sumar caudal a la inundación en torno al canal Buffalo Bayou que recorre la zona.

“Esto es algo que no hemos visto nunca antes”, dijo Jeff Linder, meteorólogo del área de control de inundaciones del condado de Harris. “Tenemos incertidumbre sobre cómo va a reaccionar el agua” cuando el caudal liberado de los reservorios llegue al drenaje también inundado.

Harvey también ha complicado al mercado energético y provocado daños que se estiman en miles de millones de dólares. Es probable que la reconstrucción supere el mandato de cuatro años de Trump.

“¡Partiendo ahora hacia Texas!”, escribió Trump en Twitter el martes por la mañana, antes de salir desde la Casa Blanca para iniciar su visita a las zonas afectadas por la tormenta.

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El mandatario arribará a Corpus Christi, cerca de la zona donde Harvey tocó tierra el viernes como el huracán más poderoso en azotar Texas en más de 50 años. Si bien la mayor parte de los daños se debían a las fuertes lluvias, los vientos aumentaron en la noche del lunes y arrancaron varios carteles de las calles.

La mayor parte del área metropolitana de Houston, donde viven unos 6,8 millones de personas, seguía bajo el agua el martes, en algunas zonas a más de 1 metro de altura. Soldados de la Guardia Nacional, policías, rescatistas y civiles recorrían Texas en helicópteros, botes y camiones acondicionados especialmente para rescatar a miles de personas varadas.

Unos 9.000 evacuados estaban alojados en el Centro de Convenciones George R. Brown de Houston, donde la Cruz Roja daba comida y repartía ropa a los damnificados. “Sólo estoy tratando de mantenerme fuerte”, dijo Julio Gamez, de 35 años, quien fue evacuado al centro el sábado con su esposa luego de que el agua tapara su casa. “Perdimos todo. Pero al menos estamos a salvo”.

Cientos de voluntarios se acercaban al centro a ayudar. “No podía quedarme más sentada en casa confortable mientras otros la están pasando mal”, dijo Alvin Tan, de 31 años, un trabajador de la industria química de Houston.

Otros refugios se estaban preparando en Dallas -402 km al norte- y en Austin -258 km al oeste-, en los que se prevé albergar a unas 7.000 personas. Las autoridades creen que aún 1.000 familias esperan ser rescatadas, dijo el jefe de bomberos de Houston, Samuel Pena, a la cadena televisiva ABC.

Los meteorólogos han podido trazar pocas comparaciones acerca de la magnitud de Harvey, la más temible con el huracán Katrina, uno de los desastres naturales más costosos de la historia de Estados Unidos que devastó Nueva Orleans y dejó 1.800 muertos en 2005.

El último huracán categoría 4 en tocar tierra en Texas antes de Harvey fue Carla, en 1961, con potentes vientos y lluvias torrenciales que destruyeron unos 1.900 hogares y casi 1.000 negocios, dijo el Servicio Meteorológico Nacional.