Un ataque suicida causa una masacre en el norte de Siria: al menos 50 muertos

Fue en Al Bab, una ciudad recuperada de la banda terrorista. La mayoría de los muertos son civiles.

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En una embestida suicida, la banda terrorista ISIS mató ayer a más de 50 personas y dejó a decenas de heridos, la mayoría civiles, en uno de los más sangrientos golpes de la guerra en Siria. El ataque se produjo cerca de la ciudad siria de Al Bab, que los rebeldes y tropas turcas habían arrebatado a los yihadistas.

A través de un comunicado publicado en internet, el grupo dijo que un suicida “condujo su coche bomba hasta una concentración de soldados turcos y apóstatas” en Susian, un pueblo a unos ocho kilómetros de Al Bab. Cuando familias completas con sus hijos se agrupaban para poder regresar a sus casas, el coche bomba estalló en un control militar del rebelde Ejército Libre Sirio (ELS). Según la ONG Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), “el coche estalló delante de dos centros de mando rebelde en Susian e hirió a varios combatientes”. Desde noviembre del año pasado, más de 400 civiles murieron en Al Bab por los bombardeos turcos, informó el Observatorio. La organización, que tiene su sede en Londres, basa sus informaciones en una red de activistas sobre el terreno.

El director del OSDH, Rami Abel Rahaman, señaló que, debido a las graves lesiones de muchos de los heridos, podría aumentar el número de muertos. Según dijo, los rebeldes y sus aliados turcos aseguraban tener el control completo de la ciudad y estaban despejando el área de las minas que dejaron tras de sí los yihadistas de la milicia terrorista ISIS. “Los milicianos que están dentro de Al Bab se han retirado a zonas al sureste de la ciudad”, afirmó.

Por su parte, el comandante Abu Jaafar de las llamadas Brigadas Mutasem sostuvo que “los perros de Al Baghdadi -el jefe de ISIS- no pudieron soportar esta gran pérdida y sus suicidas empezaron su venganza” por la toma de Al Bab. Jaafar explicó que los combatientes rebeldes, los soldados turcos y varios civiles de Al Bab estaban reunidos en Susian “para organizar el aparato de seguridad y poner en marcha un plan para reconstruir” la ciudad. Agregó que “la información llegó a manos de las células durmientes de ISIS y prepararon el coche bomba”.

La batalla contra ISIS en Al Bab se intensificó el pasado miércoles con disparos de cohetes y artillería, en particular en el distrito rebelde de Rashideen, según el OSDH. El gobierno respondió con ataques aéreos masivos que dejaron 32 rebeldes muertos el jueves.

Sin embargo, batallones del ELS y las tropas turcas comenzaron a rodear la ciudad de Al Bab el pasado 10 de diciembre, en el marco de la operación Escudo del Éufrates, que comenzó en agosto de 2016 y cuyo objetivo era expulsar de la zona tanto al ISIS como a las milicias kurdosirias. Turquía había decidido enviar tropas a Siria, en una operación para luchar contra los yihadistas, pero también contra los combatientes kurdos apoyados por Estados Unidos y que Ankara había calificado como terroristas.

Gracias al apoyo turco, los rebeldes sirios pudieron lanzar la ofensiva que permitió recuperar Al Bab y controlar todos sus barrios. Al Bab se sitúa unos 30 kilómetros al sur de la frontera turca y Ankara busca crear una franja “segura” al otro lado de su territorio para impedir la formación de un kurdistán en Siria.

Esta operación ha sido la más sangrienta hasta ahora para los turcos, que ya perdieron 71 soldados en Siria.

En paralelo, en las últimas semanas el ejército del régimen de Bashar al Asad se ha acercado hasta 1,5 kilómetros de la ciudad. El alto el fuego en Siria instaurado en diciembre entre las fuerzas de Asad y los rebeldes no yihadistas ha reducido considerablemente la violencia en el país. La tregua fue auspiciada por Rusia, que apoya al régimen, y Turquía, que apoya a los rebeldes.

Sin embargo, las partes de Siria en manos de ISIS o de otro grupo yihadista rival (el frente Fateh al Sham, ex afiliado a Al Qaeda) no están incluidas en la tregua.

En materia diplomática, el jueves pasado se abrió en Ginebra una nueva ronda de negociaciones de paz entre el gobierno y la oposición -la cuarta- para intentar buscar una salida a la guerra que desde 2011 ha dejado a más de 310.000 muertos. Sin embargo, el enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura, advirtió que “no hay que esperar milagros”.


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