Un británico de 86 años de edad ha sido arrestado hoy en Kempsey, en el oeste de Inglaterra, tras el hallazgo en una cámara séptica del presunto cadáver de su esposa, misteriosamente desaparecida de su casa hace 37 años, informa The Guardian.

El macabro descubrimiento fue realizado el pasado 12 de julio por trabajadores de mantenimiento que inspeccionaron la antigua propiedad de David Venables, el detenido, y su mujer Brenda.

En 1982, el hombre denunció que su cónyuge se había ausentado mientras él dormía y desde entonces jamás fue vista. Posteriormente, fue declarada muerta y su nombre fue tallado en la lápida de sus padres, indicando 1982 como el año de su muerte.

El viudo continuó viviendo en el extenso inmueble que ambos compartían —una granja de unas 200 hectáreas donde David criaba cerdos—, hasta que en 2014 lo vendió y se mudó a una pequeña casa de una sola planta en la misma localidad.

Desde entonces, mantuvo un estilo de vida extremadamente reservado, evitando en lo posible todo contacto con sus nuevos vecinos, quienes indicaron que jamás levantó las persianas de sus ventanas en todo ese tiempo.

Preguntado por los periodistas en los días previos al arresto, el hombre se negó a hablar del encuentro del cadáver, limitándose a decir: «No tengo nada que comentar sobre este asunto».

Se detalla que inicialmente la Policía sospechó que los restos humanos podrían pertenecer a Suzy Lamplugh, una joven de 25 años que desapareció en 1986, pero luego descartaron esa posibilidad.

De momento, los investigadores han confirmado que el cadáver es el de una mujer y que todo apunta a que sería Brenda Venables, aunque habrá que esperar los resultados forenses para confirmarlo.