La Capilla Sixtina se encuentra cerca de la Basílica de San Pedro, en el interior del itinerario de los Museos Vaticanos y se accede por la imponente Sala Regia. Nacida entre 1477 y 1480 gracias a la reestructuración de la antigua Capilla Magna, toma el nombre de Papa Sixto IV que comisionó las primeras obras.

La Capilla Sixtina además de contener obras de inestimable valor, es famosa en todo el mundo por ser la sede oficial del Cónclave, o sea, la sala en la cual los cardinales se reúnen para elegir al nuevo Papa.

El interior de la capilla está compuesto por una nave individual con una bóveda de cañón rebajada con penachos y una luneta encima de cada una de las veinte ventanas. Una curiosidad: parece que las dimensiones de la capilla son las mismas de las del Templo de Salomón en Jerusalén según el Antiguo Testamento.

Una vez dentro, lo que más llama la atención son las maravillosas pinturas que recubren la bóveda, entre las cuales descata en el centro “La Creación de Adán ” y el inmenso “Juicio Final” que recubre la pared del altar. Pero en el interior de la capilla no sólo se encuentran las obras maestras de Miguel Ángel sino también obras de artistas del calibre de Pietro Perugino, Sandro Botticelli, Domenico Ghirlandaio, Cosimo Rosselli entre otros.

En 1483, el Papa Julio II, nieto de Sixto IV, no satisfecho por el cielo estrellado que decoraba la bóveda, llama el joven Miguel Ángel. El artista, que nunca se había sentido a gusto con la pintura y que no había experimentado la técnica del fresco, al principio rechaza el cargo, recalcando que él es escultor. Al final, gana la perseverancia de Julio II y Miguel Ángel empieza a pintar la bóveda y las lunetas en la parte superior de las paredes.

Las obras duran ¡4 largos años!, desde 1508 hasta 1512. Años durante los cuales Miguel Ángel se enfrenta a innumerables dificultades y pone seriamente en riesgo su salud. La dificultad mayor es llegar hasta el techo y, por eso, el artista llega a construirse un andamiaje de madera compuesto por diversos escalones. A causa de la pintura que gotea en los ojos mientras pinta, Miguel Ángel corre el peligro de cegarse y, a causa de la incómoda posición que es obligado a asumir con el cuello, sufre una serie de repercusiones en las cervicales.

Otros elementos empeoraban la situación, como la relación conflictiva con Julio II, hombre de carácter difícil pero de grandes habilidades de persuasión, y el hecho de tener que adelantar de su bolsillo gran parte de los gastos para los materiales.

El 1 de noviembre de 1512 Miguel Ángel completa finalmente los frescos de las vueltas y la Capilla Sixtina se muestra al público. La obra es simplemente maravillosa: en los nueve recuadros centrales están representadas las Historias del Génesis, entre los cueles se encuentra la célebre “Creación de Adán”; a los lados hay potentes figuras de Ignudi (desnudos) que sostienen medallones, dentro de los cuales están representadas las Escenas del Libro del Rey, en los espacios entre las enjutas se distinguen las cinco Sibilas y los siete Profetas, y para acabar, en los pechinas angulares algunos de los Episodios de Salvación sacados del Antiguo Testamento.

A los largo de la bóveda están representados elementos arquitectónicos a los que la ilusión de perspectiva confiere un realismo desconcertante. Los frescos se caracterizan por colori encendidos y tornasolados, distribuidos con gran libertad de combinaciones. Además, la línea neta de contorno de los personajes y la anatomía de los cuerpos, hace parecer que los personajes salen hacia quien los mira, como si fueran auténticas esculturas.

La escena más famosa en los grandes recuadreos de la bóveda es la Creación de Adán. A la derecha notamos a Diós Padre en el aire, sostenido por numerosos ángeles y rodeado por un una capa violácea que se infla con el viento, creando una forma parecida a un cerebro, símbolo de la sabiduría y racionalidad.

A la izquierda, Adán, tumbado, se alza atraído por la potencia vital que se libera de la mano derecha de Diós. Los dos no se tocan, sólo sus dedos se rozan, en el centro de la composición, recortándose sobre un cielo clarísimo.

Realidad virtual para mostrar cómo pintó Miguel Ángel la Capilla Sixtina

En el Vaticano han estrenado “El Juicio Final”: un espectáculo de realidad virtual en el que la tecnología y los efectos especiales se unen para descubrir cómo pintó Miguel Ángel los frescos de la Capilla Sixtina.

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