El estreno tuvo lugar el 29 de octubre de 1787 en el Teatro Nacional de Praga bajo la dirección del mismo Mozart.

Mozart compuso la ópera entre marzo y octubre de 1787, en Viena y en Praga, basada en el mito de Don Juan, sobre todo en El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, de 1630. Surgió como un encargo a raíz del éxito que tuvo en esta última ciudad el estreno de su anterior ópera, “Las bodas de Fígaro“.

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“El libertino castigado o Don Juan” (Titolo originale in Italiano “Don Giovanni ossia Il dissoluto punito”), música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto de Lorenzo da Ponte fue un encargo de Bondini, jefe de la compañía del Teatro Nacional de Praga.

En esta obra de Mozart hay una carga social importante en toda la representación, siguiendo de alguna manera el libreto de su anterior ópera, Las bodas de Fígaro.

Desde el comienzo de la obra ya se ve esta tendencia, donde la primera aria es interpretada por un sirviente, Leporello, en la cual habla de las desventajas de ser sirviente, de lo mal que se pasa, y de que a él le gustaría ser caballero, de contenido claramente subversivo. Además, el hecho de que la ópera no se iniciara con uno de los protagonistas principales, sino con un sirviente que se está quejando de su propia situación, fue algo ciertamente revolucionario. De alguna manera, se quiere interpretar como que la vida licenciosa y libertina de Don Juan, era en realidad la vida licenciosa de la aristocracia. En una de las arias de la fiesta, antes del final del primer acto, Don Giovanni y otros personajes, brindan al grito de Viva la libertà, Viva la libertad. Aunque es el personaje de Don Giovanni el que inició el brindis, apenas dos años antes del inicio de la Revolución francesa ver sobre un escenario semejante declaración de intenciones, debió de ser muy ofensivo.

Mozart Don Giovanni

A diferencia de la tradición cristiana imperante en la época, el protagonista, Don Giovanni, no se arrepiente, sino que directamente es enviado a los infiernos. El final de la ópera, en su estreno en Praga, terminaba con un sexteto interpretado por los supervivientes a Don Giovanni, de carácter alegre y desenfadado y con connotaciones morales, que fue prohibido en su estreno en Viena, por considerarlo subversivo y de dudoso gusto.

Mozart escribió a un amigo, poco después del estreno: “El 29 de octubre mi ópera Don Giovanni tuvo su primera función, y fue recibida con grandes aplausos. Ayer se dio por cuarta vez (y esta vez a mi entero beneficio)… Pretendo partir de aquí el 12 o el 13… pero todo el mundo quiere que me quede aquí unos pocos meses más, y que componga un par de óperas. Con lo halagadora que es la oferta, no puedo aceptarla… Mi bisabuelo le decía a su esposa, mi bisabuela, y ella a su hija, mi abuela, y ella a su vez a su hija, mi madre, y ésta otra vez a su hija, mi propia hermana, que hablar bien y elegantemente es un gran arte, pero también lo es, y no menos, callar en el momento justo. Así que pretendo seguir el consejo de mi hermana como le fue transmitido por nuestra madre, nuestra abuela, y nuestra bisabuela, y aprovecho para poner punto final no solo a esta digresión moralizante, sino también a la carta entera.”