El 22 de noviembre de 1861, a 80 km al oeste de Rosario, poco antes de la medianoche, las tropas porteñas unitarias del Estado de Buenos Aires al mando del militar uruguayo Venancio Flores, enviadas por el general porteño Bartolomé Mitre, realizan una incursión sorpresiva y pasan a degüello a 300 soldados federales de unidades del ejército de la Confederación Argentina en la matanza de Cañada de Gómez.

Entre los sobrevivientes se encuentran José Hernández (autor del Martín Fierro), Rafael Hernández (fundador de la Universidad Nacional de La Plata) y Leandro N. Alem (fundador de la Unión Cívica Radical). Los que no sucumbieron durante esa noche fueron incorporados al ejército mitrista, pero desertaron en la primera ocasión. Por lo tanto en adelante ya no habría más incorporaciones forzosas, sino que todos los prisioneros federales serían degollados.

Los criollos gritan ¡Viva Urquiza! al morir, apretando la divisa colorada. Seguirá la matanza en Mendoza, San Luis, la Rioja, Córdoba, mientras resuene el ¡Viva Urquiza! Que viva Urquiza mientras mueren los federales. Y Urquiza, el Jefe traidor del Partido Federal, vive. Vive tranquilo en su palacio de San José y en su gobierno de Entre Ríos, porque ha concertado con Mitre que se le deje su hacienda y su gobierno a condición de entregar a los federales.

La Opinión Popular

La batalla de Pavón, librada el 17 de setiembre de 1861, había marcado una victoria en el campo de batalla del ejército de la Confederación Argentina, pero una fuga de Urquiza que permitió al derrotado ejército del Estado de Buenos Aires, comandado por Mitre, que había retirado sus tropas hacia San Nicolás, rearmar sus fuerzas y avanzar sobre tierras santafesinas.

El avance mitrista comenzó más de 40 días después de Pavón. Las tropas del ejército de Buenos Aires comenzaron a moverse hacia Rosario limpiando la zona de todo hombre con edad de combatir.

La matanza

Mientas el general Mitre se internaba en la provincia de Santa Fe, el grueso del ejército confederado se encontraba al mando de Benjamín Virasoro en las proximidades de Cañada de Gómez, esperando un regreso de Urquiza que nunca llegaría.

Sobre la noche del 22 de noviembre de 1861, mientras las guarniciones federales dormían, las legiones del ejército unitario comandadas por Venancio Flores realizaron un ataque sorpresivo pasando a degüello a más 300 hombres.

Sobre los hechos, Juan Andrés Gelly y Obes -ministro de Guerra del general Mitre- le informó al gobernador delegado Manuel Ocampo:

El suceso de la Cañada de Gómez es uno de esos hechos de armas que aterrorizan al vencedor… esto es lo que le pasa al general Flores, y es por ello que no quiere decir detalladamente lo que ha pasado. Hay más de 300 muertos, mientras que por nuestra parte sólo hemos tenido dos muertos… Este suceso es la segunda edición de [la matanza de] Villamayor, corregida y aumentada… Para disimular más la operación confiada al general Flores se le hizo incorporar toda la fuerza de caballería de la División de Córdoba enemiga.
Juan Andrés Gelly

Los que no sucumbieron durante esa noche fueron incorporados al ejército mitrista, pero desertaron en la primera ocasión. Por lo tanto en adelante ya no habría más incorporaciones forzosas, sino que todos los prisioneros federales serían degollados.

Algunos de los que salvaron sus vidas

Entre los federales que salvaron su vida el día de la matanza se encontraban:
José Hernández (1834-1886), que sería el autor del Martín Fierro (1872).
Rafael Hernández (1840-1903), quien sería fundador de la Universidad Nacional de La Plata (1889).
Leandro N. Alem (1842-1896), quien fundaría la Unión Cívica Radical (1891).