El 18 de octubre de 1867, EEUU compra a Rusia el territorio de Alaska por 7,2 millones de dólares.

Un día como hoy en 1867, la bandera estadounidense se plantó por primera vez en Alaska, cuando se hizo de forma oficial la transferencia del masivo territorio de Rusia a Estados Unidos.

Separado solamente por el Estrecho de Bering, los rusos han sido los primeros en explorar y desarrollar significativamente a Alaska.

Durante los principios del siglo XIX, la llamada Compañía Rusia-Americana se estableció en asentamiento de Sitka y comenzó un comercio lucrativo con los nativos americanos. Sin embargo, los rusos en Alaska siempre fueron minoría, nunca excedían unos pocos cientos de persona.

En los años 1860’s, debido a la activa presencia de los rusos en el territorio, tendría que invertir para lograr mantener estas tierras, por lo que el zar y sus ministros decidieron vendérsela a los americanos.

Viendo a la gigante Alaska como una oportunidad de agrandar los territorios de la nación, el secretario del Presidente Andrew Johnson, William H. Seward, se movilizó para proceder con su compra. Acordando pagarle un poco más de 7 millones de dólares por 1.518.800 kilómetros cuadrados de territorio. Por un precio tan ridículo de 2 céntimos por acre.

La mayoría de los estadounidenses reconocieron que Seward había hecho un trato inteligente. Pero como todo, no pudieron faltar los mal informados críticos, que no perdieron la oportunidad para apuñalar la administración de Johnson llamándole a la compra “El Disparate de Seward” y “La Heladera de Seward” o bromeando que la administración solamente compro el territorio para crear nuevos nombramientos políticos como “Oficina del Oso Polar” y “Superintendente de Morsas”.

Al final de todo, Alaska probó ser un asombroso tesoro de recursos naturales, desde oro hasta petroleo, probando la sabiduría de Seward y la expocisión de aquellos ciegos que una vez hicieron bromas por la compra.