Desde su invención en la Inglaterra de mediados del siglo XIX, el fútbol se ha convertido en el deporte más popular del mundo. Si bien a lo largo de la historia existieron otros deportes similares —y que se basaron en el concepto de dominar con los pies una pelota—, fueron los ingleses quienes difundieron la versión moderna del juego que hoy conocemos. Las Universidades británicas hospedaron a los primeros equipos y también a los nacientes intentos de reglamentación que se acercaron a las normas actuales del deporte. Precisamente las reglas creadas en la Universidad de Cambridge fueron tomadas como base para la creación del fútbol asociación y de la Football Association (FA) en 1863. Las únicas diferencias de estas respecto a otras variantes radicaron en que las reglas de la Asociación no permitían el juego brusco y la utilización de las manos para trasladar el balón.

En sus comienzos el fútbol en Inglaterra se caracterizó por ser amateur y por desarrollarse especialmente entre universitarios, sin embargo, desde la creación de la FA Cup en 1871 y el cobro de boletos para presenciar los encuentros, los futbolistas comenzaron a recibir ofertas económicas por jugar. Esto recibió un amplio rechazo por parte de la Football Association, al límite de prohibir el profesionalismo en el fútbol. Como fuese, el profesionalismo terminó por imponerse hacia finales de dicho siglo.

A la par de estos procesos, el fútbol comenzó a difundirse por otros países. Pronto muchas naciones de Europa y otras zonas del mundo se sumaron a la pasión despertada por el balompié. Desde luego, los países integrantes de la Gran Bretaña fueron los pioneros al respecto.

Esto permitió que el 30 de noviembre de 1872 se disputase el primer partido oficial entre combinados de dos naciones: ante 4.000 personas los equipos de Escocia e Inglaterra.

Escocia propuso un sistema táctico poco usado en la historia (2-2-6), mientras que Inglaterra utilizó el típico de la época (1-1-8). Si creen que tantos delanteros aseguraban goles, olvídense: la cancha embarrada no ayudó y, ante 3500 espectadores, terminaron 0 a 0.

La FA organizó un partido de vuelta en el Kennington Oval, Londres, el 8 de marzo de 1873. En esta ocasión el partido terminó en una victoria 4-2 para Inglaterra.