El 30 de agosto de 1918, tras un discurso ante el pueblo, Vladímir Lenin, primer dirigente de la URSS, fue disparado tres veces por Fanni Kaplán, activista anarquista y revolucionaria.

Al terminar su discurso, Lenin salió del edificio, y antes de que pudiera entrar en su coche, sonaron tres tiros. El chófer vio una mano femenina sosteniendo una pistola, pero no su cara.

Lenin resultó gravemente herido: dos balas le alcanzaron el hombro y el pulmón izquierdo.

En la multitud lograron detener a una mujer. Los presentes declararon que era ella quien disparó contra Lenin. Se llamaba Fanni Kaplán, de 28 años de edad. Cuando se le preguntó por qué cometió este crimen, la mujer contestó que la posterior existencia de Lenin socavaría la fe del pueblo en el socialismo.

Fanni Yefimovna Kaplan
Según la versión oficial la persona que atentó contra el líder de la revolución en agosto de 1918 fue la resentida y fanática eserista Fanni Yefimovna Kaplán

A Kaplán la arrestaron tras someterla a varios interrogatorios, y no antes del 31 de agosto ni más tarde del 3 de septiembre llega la orden de Sverdlov al Kremlin.

El 3 de septiembre la fusilaron de forma más cruel que misteriosa ordenando que desaparecieran sus restos. Le pegaron un tiro en un callejón en el recinto del Kremlin, rociaron el cuerpo con gasolina, lo echaron en un barril de hierro y prendieron una cerilla.

Una barata incineración para los tiempos que corren. Incluso prescindieron de un médico que confirmara la muerte como era habitual.

Esto hace pensar que lo importante era no simplemente obligar a Kaplán a callar, sino evitar el procedimiento de identificación del cadáver a los testigos del atentado.