Un día como hoy: 1935 – En un accidente aéreo muere Carlos Gardel, el cantante de tango más famoso del mundo

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Cuando el 24 de junio de 1935 el avión trimotor marca Ford de la empresa Servicio Aéreo Colombiano (SACO) se despistó en el aeropuerto Olaya Herrera de de Medellín e impactó contra otra aeronave antes de levantar vuelo, no solo fallecieron 17 personas. Ese día Carlos Gardel, el cantante de tango más famoso del mundo, pasó a la inmortalidad.

Aunque parezca imposible, todavía quedan cosas por decir de El zorzal criollo, tal como lo conocían sus amigos y fanáticos en Buenos Aires y Montevideo, las dos capitales del Río de la Plata que lo vieron catapultarse a la fama. El historiador argentino Felipe Pigna lo sabe y prepara los últimos detalles de Volver, una nueva biografía del cantor de tangos que se editará antes de finalizar el 2020.

Lejos de la polémica por el lugar de su nacimiento (las disputas entre la ciudad francesa Toulouse y la uruguaya Tacuarembó no parecen no terminar), Pigna dijo a Sputnik que su próximo trabajo biográfico busca rescatar a Gardel como «una figura extraordinaria y con muchas aristas» y que, sobre todo, «cambió completamente el estilo del tango».

Gardel logró darle «una entidad al cantor de tangos, a la persona que interpretaba el tango», remarcó el historiador. Si bien ya existían tangos cantados, el rioplatense consolidó la idea de que el cantante era también un «intérprete».
«Él entendía lo que estaba cantando y quería que la gente también lo entendiera. Por lo tanto lo interpretaba, pasaba por su cuerpo y su sentimiento lo que el letrista había querido decir», explicó el historiador.

Su interpretación del tango Mi noche triste —compuesto por Samuel Castriota y Pascual Contursi—fue consagratoria en el camino de Gardel para llevar el tango a los grandes escenarios, sacándolo de los ambientes non sanctos en los que el género ya era popular.

Aquella pieza inauguró el tango canción, reuniendo varios de los elementos que se volverían típicos del género: «Cuenta una historia completa de un amor contrariado, de un hombre abandonado por una mujer, con muchas expresiones del lunfardo», señala Pigna.

A pesar del éxito, Gardel se caracterizaba por ser muy «cauto» a la hora de planificar su carrera musical. Sabedor de que a finales de la segunda década del siglo XX el tango todavía no era del todo bien visto por la sociedad porteña, buscaba introducir tangos en sus repertorios de forma gradual, manteniendo muchas de las milongas o piezas del estilo campero de la época, explicó el historiador. Recién en 1920 Gardel consolida un repertorio mixto con presencia cada vez mayor de tangos.

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Gardel rockstar, Gardel millennial

«Estamos haciendo un sacrilegio», aclaró Pigna al ser consultado sobre si la meteórica carrera artística de Gardel y su trágica muerte pueden asemejarse a la épica que caracterizaría a muchas estrellas del pop y el rock internacional durante el siglo XX. De todos modos, reconoció que la vida del rioplatense tiene varios de los elementos que lo convirtieron en una persona «tremendamente popular» y que es recordado hasta la actualidad.

«Tenía características de rockstar y de millennial por esta cuestión de estar permanentemente atento a las novedades», sostuvo el historiador.
En efecto, Gardel no sólo era perfeccionista con su voz—al extremo que emulaba técnicas de los cantantes líricos— sino que también mostraba una gran preocupación por la calidad de sus grabaciones, el tipo de micrófonos utilizados y cómo poner los últimos adelantos tecnológicos al servicio de su espectáculo.

Una demostración de su espíritu innovador fue la mítica transmisión en dúplex que reunió a Gardel y sus guitarristas a pesar de estar en hemisferios diferentes. El 5 de marzo de 1934 Gardel cantó desde los estudios de la radio NBC de Nueva York mientras sus músicos lo acompañaron tocando en el estudio de Radio Rivadavia, en Buenos Aires. Una transmisión simultánea que resultaba totalmente novedosa para la época.

Gardel también innovó al ser de pionero en la grabación de videoclips. Pigna destacó particularmente el vídeo que acompañó al tango Viejo smoking, lanzado en 1930, donde «hay una teatralización» de los efectos de la crisis económica del año treinta.
La apuesta de Gardel por los vídeos se relacionaba con la fuerte pasión que sentía por el cine, una industria que no paraba de crecer en el mundo y que logró captar la atención del cantor, siempre atento a los adelantos. Gardel llegó a avanzar en un proyecto de instalar una productora de cine en Buenos Aires, un sueño frustrado por su trágica muerte en Medellín, rememoró Pigna.

Gardel comprendía que se trataba de una estrella, al punto de que daba suma importancia al cuidado de su figura. «Era una persona con tendencia a engordar y tenía que cuidarse mucho. Le encantaba comer y por eso tenía que hacer gimnasia y una rutina diaria de ejercicios y caminata. No le gustaba mucho pero era muy disciplinado», comentó el historiador.

Famoso pero cercano

Si por algo a Gardel le cabe el mote de rockstar es por haber logrado ser un artista ultrapopular a nivel internacional. Cuando arribó a Puerto Rico en la madrugada del 1 de abril de 1935, dando inicio a la gira internacional que se truncaría con su muerte, Gardel fue recibido en el aeropuerto por unas 5.000 personas.

El rioplatense también había concitado gran atención en sus actuaciones en Colombia y Venezuela e incluso había logrado triunfar en Madrid, Barcelona y París. El mercado estadounidense le costó más debido a que, según precisó Pigna, el sudamericano rechazaba los pedidos de cantar en inglés alegando que era algo que «no sentía». De todos modos, ya había logrado ganarse el mercado latino de EEUU.

Su fama no le impedía mantenerse como un hombre cercano no solo a sus amigos sino a su comunidad. «Era muy de dejar entrar a la gente que no podía pagar o hacerle un mini recital a través de la ventana superior del teatro», describió Pigna.

Abona su imagen de buena persona aquella actuación ya casi mítica en el desaparecido hospital público Fermín Ferreira de Montevideo cuando, aprovechando que se encontraba en la capital uruguaya para dar varios conciertos privados, los enfermos le hicieron llegar una carta pidiendo no dejar este mundo sin ver a Gardel en vivo. «Gardel va, da el recital y se emociona, en uno de los últimos recitales que da en el Río de la Plata antes de su viaje final», apuntó Pigna.
Gardel se transformó en «una figura casi mitológica», a impulso de infinidad de anécdotas o frases gardelianas que al día de hoy lo mantienen vigente. «Acá se usa mucho el ‘es Gardel’ para referirse a alguien que se destaca en algo», ilustró Pigna.

El otro axioma que sigue acompañando al cantor es la frase de que Gardel cada día canta mejor, un verdadero mantra rioplatense que recuerda que su voz nunca pasará de moda. Una frase que también encierra una verdad literal, ya que la tecnología ha permitido remasterizar muchas de sus interpretaciones. «La frase es cierta. Nosotros lo escuchamos mucho mejor de lo que lo escuchó la gente en su momento», celebró Pigna.