Septiembre de 1944, las calles de Francia y Bélgica eran un hervidero de júbilo y alegría. Tanto París como Bruselas habían sido liberadas del Tercer Reich y las tropas de Estados Unidos y el Imperio Británico se encaminaban hacia la frontera con Alemania. Los soldados norteamericanos y británicos marchaban triunfantes y alegres por Europa Occidental. Muchos esperaban concluir la guerra antes de terminar el año y volver a casa por Navidad. Pero pocos eran capaces de imaginarse que la guerra todavía se alargaría un año más. Consecuencia de este trágico prolongamiento del dolor fue la victoria decisiva alemana sobre Holanda en la llamada “Operación Market-Garden”.

Para proseguir su avance hacia Alemania como habían planeado, los aliados tuvieron entonces que elegir entre buscar una solución a sus problemas de logística, despejando el acceso por canales hacia Amberes; o buscar una estrategia para destruir al ejército alemán, que ellos suponían se encontraba maltrecho y desmoralizado, abriendo así un corredor de acceso al Reich para las tropas aliadas. Entusiasmados por las recientes victorias, muchos comandantes aliados se pronunciaron por perseguir al ejército alemán en retirada, alegando que ellos podrían finalizar la guerra, si se les dieran las provisiones adecuadas. Cada quien a su manera, tanto Bradley como George Patton y Montgomery favorecían la idea de dar un golpe único y decisivo que cruzara el Rin y aplastara al ejército alemán; mientras que Eisenhower prefería un avance lento pero más amplio, siguiendo los planes trazados antes del desembarco de Normandía.

Montgomery fijó la fecha para ejecutar la Operación Market Garden para el domingo 17 de septiembre de 1944. La parte aerotransportada del plan fue concretada por un equipo de 27 oficiales, encabezado por el teniente general Lewis Brereton, reunido en su cuartel en Sunninghill Park, cerca de Londres, el 10 de septiembre de 1944.

Brereton y su equipo tenían solo una semana para planear los detalles de una operación aerotransportada mayor que cualquier otra de la historia. El equipo comenzó los trabajos con la confianza de que en el pasado habían planeado numerosas operaciones (incluida la Operación Cometa) que, aunque menores, proveían de una base sólida para comenzar. Lewis Brereton tenía una gran experiencia en operaciones aéreas, aunque no había participado antes en una operación de paracaidismo. Su asignación anterior había sido comandar al 9° Ejército de las Fuerzas Aéreas del Ejército.

Horrocks esperaba que entrando a los Países Bajos, podría llegar a Eindhoven en dos o tres horas. El posterior trayecto desde Eindhoven hasta Arnhem, significaba que las tropas y los tanques de Horrocks tendrían que recorrer 103 kilómetros en tres o cuatro días, sobre la autopista 69. Se esperaba que veinte mil vehículos aliados transitaran hasta Arnhem en sesenta horas, convirtiendo a la autopista 69 en una vía de un solo sentido.

Para que Horrocks tuviera éxito, era esencial que los paracaidistas capturaran y conservaran intactos todos los puentes que había en el trayecto. En caso de que los alemanes reaccionaran rápidamente y destruyeran los puentes, los ingenieros militares tendrían que construir puentes provisionales para permitir que el Cuerpo XXX continuara su carrera hacia Arnhem. Para esto, Garden fue provisto de 9.000 ingenieros militares. En la noche del 16 y la madrugada del 17 de septiembre de 1944, los aliados enviaron 1.400 bombarderos para diezmar las defensas antiaéreas que los alemanes tenían en las zonas donde iba a ocurrir el asalto horas después.

A las 9.45 de la mañana del 17, durante dos horas y cuarto, salieron de Inglaterra 1.545 transportes aéreos motorizados C-47, remolcando 478 planeadores, protegidos por 1.131 cazas y bombarderos Spitfire, Thunderbolt, Typhoon, Mustang y otros. La enorme flota formaba una “alfombra” de 16 km de ancho y 150 km de longitud.

Market Garden

Inicialmente, el ejército alemán estaba confundido, ya que el ataque los había tomado por sorpresa, las dimensiones de las fuerzas aliadas eran impresionantes y no había claridad en cuanto a los objetivos de los aliados. Había reportes de combates por doquier y sin relación aparente entre sí. Para aumentar la confusión, la Real Fuerza Aérea Británica había dejado caer muñecos paracaidistas en la zona cercana a Utrecht, con el propósito de desviar tropas alemanas. También había rumores de que los aliados habían hecho otros saltos en Varsovia (Polonia) que resultaron ser falsos.

Los alemanes reaccionaron entonces improvisando sin entender cuál era el alcance del asalto aliado. Sepp Krafft, Capitán de las SS, estaba realizando ejercicios con el 16° Batallón de Entrenamientos y Reemplazos en un área próxima a las zonas de asalto cercanas a Arnhem. Cuando los paracaidistas aliados comenzaron a aterrizar, Krafft organizó la resistencia con las fuerzas que tenía disponibles y consiguió bloquear los dos accesos principales a Arnhem, impidiendo así el acceso a dos de los tres batallones británicos en la zona. Esta acción dio tiempo para que, entre las 20:00 y las 23:59, el SS Kampfgruppe Spindler llegara para reforzar la resistencia alemana. Spindler se apostó a la entrada de Arnhem, lo cual facilitó el repliegue de Krafft.

Al sur, en Vught, el Coronel General de la Luftwaffe Kurt Student vio pasar a los aliados por encima de su cuartel. Su primera reacción fue de admiración hacia una fuerza aerotransportada mayor que las que él había encabezado como comandante de los Fallschirmjäger. Esa tarde, un planeador Waco aliado fue derribado cerca de donde estaba Student. El planeador contenía varias órdenes escritas sobre el plan Market.

Por la mañana, sesenta tanques Tiger alemanes llegaron a manos de Model, listos para entrar en combate. Al sur de Veghel hubo un nuevo intento alemán por tomar la autopista. El intento fue exitoso y las tropas se prepararon para resistir toda la noche. Los aliados no tenían claro si este ataque representaba una amenaza seria pero de cualquier modo se decidió montar un nuevo frente en Nimega.

En Arnhem se hizo un nuevo intento por reforzar a la 1ª División con soldados que atravesaran el Rin. Dos Compañías del 4° Batallón del Regimiento de Dorsetshire, apodados Dorsets, consiguieron atravesar el río, pero llegaron a la otra orilla justo entre dos posiciones alemanas. De los 315 soldados que atravesaron el río, solamente 75 consiguieron llegar a Oosterbeek y el resto fue capturado. Urquhart se encontraba en una posición desesperada, pues ahora sus tropas eran superadas en proporción de cuatro a uno. Con las escasas provisiones y armamentos que tenían, los Diablos Rojos creían que era sólo cuestión de tiempo que los alemanes ocuparan el Caldero por completo.

Horrocks se había resistido a pensar en ordenar la retirada, pues creía que después de tanto trabajo para llevar al Cuerpo XXX tan cerca de Arnhem, lo cual parecía casi imposible, sólo era cuestión de un golpe final para conquistar el norte del Rin. Sin embargo, ante el nuevo fracaso por cruzar el río, accedió a la propuesta del General Browning para acordar un plan de retirada.

El puente de Arnhem

Consecuencias

Los objetivos de la Operación Market Garden no fueron cumplidos. Los aliados fracasaron en retener una cabeza de puente sobre el río Rin; no lograron rodear la Línea Sigfrido, ni estaban en condiciones de intentar un avance por el Ruhr. Nimega, Oosterbeek y Arnhem fueron devastadas, y los ejércitos de ambos bandos quedaron exhaustos y diezmados. Market Garden es considerada una victoria táctica de Alemania y la mayor catástrofe que las fuerzas estadounidenses y británicas habían recibido. Optimista, Montgomery consideró que, de cualquier modo, la Operación fue 90% exitosa ya que se habían cumplido todos sus objetivos excepto capturar el puente de Arnhem y ahora el frente aliado contaba con una cabeza de puente en Nimega. El historiador estadounidense John Warren, considerando que el resto no valía nada sin Arnhem, dijo que los aliados habían conseguido “un corredor de 80 kilómetros que no lleva a ningún lado”.