Sin duda este es el pez de acuario más conocido en todo el mundo y el más mantenido en acuarios y estanques. Se trata de peces muy llamativos por sus increíbles variaciones de color, sus formas y aspectos extraños pero atrayentes, su comportamiento en un acuario y, especialmente, su resistencia a muy variadas condiciones acuáticas y a desviaciones extremadamente bruscas de los parámetros acuáticos.

La primera variedad de Goldfish (la común) nació en Japón (la cuna de los Goldfish) a partir de una mutación de la Carpa salvaje (Carassius Carassius), perdiendo los característicos barbillones y cambiando su color verdoso por el naranja intenso. Después siguieron otras, como la cometa, cola de abanico, cola de velo, escama de perla, telescopio y muchas más, hasta el punto que hoy existen ya casi un centenar de variedades, algunas de ellas muy atrayentes y buscadas.

Aunque no se originaron en la naturaleza, su capacidad de adaptación a las más diversas condiciones acuáticas y a las temperaturas elevadas y frías hace que sean capaces de adaptarse a aguas libres (principalmente lagos, embalses y estanques, pero según la variedad, incluso en ríos de caudal medio), y de hecho ya hay varias colonias asalvajadas en todo el mundo debido principalmente a la suelta indiscriminada de muchos aficionados.