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Adam Smith, de 37 años, encontró el pasado sábado en el congelador de la casa de su madre recién fallecida el cadáver de un bebé, el cual la mujer pudo haber guardado durante más de 30 años, en San Luis (Misuri, EE.UU.), informó el periódico St. Louis Post-Dispatch.

Barbara Smith murió de cáncer de pulmón el pasado 21 de julio. Su hijo estaba arreglando papeles y otras pertenencias en su vivienda cuando decidió abrir una caja de cartón que había permanecido sellada y guardada el congelador desde que era niño y cuyo contenido la difunta nunca habló.

El hombre pensaba que iba a encontrar restos del pastel de bodas de su madre o dinero porque al parecer la mujer nunca tuvo una cuenta bancaria. Sin embargo, encontró algo macabro: una manta rosa y los restos momificados de un recién nacido.

«Había una manta rosa, para bebés, y cuando me agaché y la toqué, pude sentir un pie. Pude ver la cabeza de un bebé con el cabello», relató Smith al canal KTVI, quien tras el descubrimiento inmediatamente llamó a la Policía.

«Es una locura»

«Incluso en su lecho de muerte, nunca me dijo lo que había en esa caja. Eso es lo que me hace pensar que tal vez ella le hiciera algo a este bebé y no quería decírselo a nadie porque tenía miedo de meterse en problemas», señaló.

Al mismo tiempo, Smith recordó que una vez su madre habló sobre la pérdida de un hijo al nacer, así como contó que un pariente le dijo que Barbara había dado a luz a gemelos, pero había perdido a uno y había dado al otro en adopción.

«¿Quién tiene a su propio hijo en una caja durante tanto tiempo y nunca habla de eso? Solo tengo muchos pensamientos y es una locura», subrayó Smith, quien de momento está esperando los resultados de la autopsia para obtener alguna respuesta a sus preguntas mientras la Policía investiga el caso.