Un país se construye en las urnas

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Colombia se prepara para uno de los acontecimientos más importantes, pues de los resultados de las elecciones que se realizarán en los próximos meses, dependerá el rumbo del país en los años que vienen. El mayor desafío es lograr una participación masiva, a fin de evitar que sea una minoría la que decida el futuro de todos los colombianos.

Se acercan las jornadas electorales, y los resultados de las encuestas y la publicidad política ganan terreno en los titulares de los medios de comunicación y en las redes sociales. Todo este bombardeo de datos requiere que, antes de tomar una decisión, los ciudadanos hagamos un ejercicio consiente para entender las distintas posturas políticas que se esfuerzan por captar a los votantes, así como pensar responsablemente en el rumbo que puede tomar Colombia después de los comicios de marzo y mayo próximos.

La historia en materia de participación democrática demuestra la urgencia que existe de educar a los colombianos. Nos caracterizamos por ser una sociedad altamente crítica con sus gobernantes, pero altamente pasiva a la hora de acudir a las urnas. Según reportes de la Registraduría Nacional del Estado Civil, en las elecciones presidenciales que se han realizado en el presente siglo (2002, 2006, 2010 y 2014) el abstencionismo ha sido el gran ganador, ya que se ubicó en los cuatro casos por encima del 50%, llegando al punto más crítico hace cuatro años cuando superó el 60%.

Lejos en el tiempo van quedando los años que han reflejado mayor participación en elecciones presidenciales: 1958, 1970, 1974 y 1998, todos con participación superior al 50%.

Hacer frente a tal indiferencia solo se logra con la participación masiva de ese gran derecho constitucional de elegir nuestros gobernantes y nuestros representantes en el poder legislativo. Y es nuestra obligación, como representantes de un sector que aporta de manera importante al desarrollo del país, promover que los colombianos acudamos a las urnas masivamente, entendiendo que votar no es una decisión que se pueda tomar a la ligera, sino que requiere de responsabilidad y conocimiento.

Esa información responsable se requiere aún más en una época que está marcada por la inmediatez de la información, y en la que la tecnología amplió el alcance de la opinión. Esto hace que tomar una decisión tan importante como el voto, requiera ir más allá del titular de prensa o de lo que la gente comparte en redes sociales. Requiere informarse de las propuestas, pero también de las hojas de vida, de las trayectorias de los candidatos en el ámbito de los cargos públicos y de los equipos de trabajo que los acompañan. El voto informado es el que marca la diferencia y nos da los elementos de juicio para apoyar o criticar las iniciativas, siempre prensando en el bienestar y el futuro del país.

El llamado desde el Gremio es a pensar en el presente que queremos construir, pero también en el pasado que no queremos repetir y en el futuro que dejaremos para las próximas generaciones. Atacar el abstencionismo es tarea de todos. La defensa de la democracia y sus instituciones, solo se logra desde su construcción con una masiva votación.

 


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