Desde su repentina y asombrosa aparición en el Central Park de la ciudad de Nueva York, un pato mandarín macho ha cautivado a locales y extranjeros con su colorido plumaje. Aún sigue siendo un misterio cómo un ave típica del este de Asia llegó al pulmón verde de una ciudad tan lejana. Pero ahí está, y al parecer llegó para quedarse convirtiéndose en toda una estrella entre los visitantes.

La primera vez lo notaron fue el 10 de octubre cerca de un estanque del parque y desde entonces ha acaparado las cámaras y redes sociales. El pato mandarín luce con orgullo su pecho morado, vientre blanco y plumas de colores otoñales que varían entre naranja cobrizo, azulado, gris y verde con brillo metálico.

La cuenta de Twitter Manhattan Bird Alert, que registra los avistamientos de aves en la zona, bautizó al nuevo inquilino como “el más bonito del parque”, que ha logrado destronar hasta al mismísimo pato joyuyo.

David Barrett, creador de Manhattan Bird Alert, propuso tres posibles explicaciones de cómo el pato mandarín se instaló en el parque neoyorquino. El mismo podía haber escapado de un zoo local, del cautiverio de algún lugar cercano, como Nueva Jersey, o lo podía haber dejado su dueño.