Demasiado humano
Nómar Oporte

La novela es universo, hemisferio, ofrecimiento en la claridad y oscuridad del lenguaje, y ambas, terminan en resplandor. El escritor se va posesionando de una desnudez cristalizada, de ahí la fortuna de ser camaleón, mágico, sonoro, inscrito en la autenticidad, y toma-otra vez-la palabra. Cuando un texto arrecia los sentidos, o cuando la playa incierta de la historia asume su calendario, sus días solares y lunares, hay ingenio. No toda novela, desea ser un ingrediente para ser novela. No es necesario dar la vuelta por el dormitorio describiendo los objetos, los respiros, las sombras guardadas en el tocador, el lavabo, la periferia de la ducha, la escala en las ventanas. Hay un interior, más urgente, más sin nombre y a la vez fascinante. Un interior en escándalo de tomar forma y providencia. Cortázar hizo su casa tomada, Huxley su acalorado mundo imperfecto, Vargas Llosa su hablador-ya casi infinita su Guerra del Fin del Mundo-y Luis Rafael Sánchez su guaracha donde todos en la idiosincrasia caribeña salimos deslumbrados. Así es la novela: consumo, ciencia, acrobacia, maravilla, vida.

Nómar Oporte es claro: Notas para UNA, novela breve, novela breve para apoderarse de dimensiones. Son notas, así, como una vía láctea donde el espacio conforma desnudarse y extenderse, por tanto, es novela-¿anti-novela?-donde va el mensaje a cada lector que la asume, disuelto en la lectura. Es cierto, UNA no ha pedido formalidad de estructura, ebriedad paisajista, solo ser UNA, dentro de un metalenguaje a salvo de imitaciones, o constancias prestadas. UNA se defiende legítima con su escritor creado para ella.

Fallecido en el 2018, Nómar Oporte había escrito ya Notas para UNA en la década de los ochenta, producto del Taller de Narrativa Rómulo Gallegos dirigido por el reconocido escritor Oswaldo Trejo. Había hecho quizá, con esta novela una profecía personal: no sería publicada. No por él, no por los que le rodeaban. Era que esta novela breve, Nouvelle, se iba en un mar diferente, con diferentes puntos cardinales.

Grande sí, Nómar Oporte, grande en crearse bajo su única cosmogonía. Lo dije antes, la novela-o anti-funde y extiende sus puntos cardinales, en una narración subjetiva, introspectiva, libre de ataduras sintácticas-o ardor de vanguardia en palabras de Miguel Antonio Guevara-seguida de una razón de poesía, de un baile luminoso del subconsciente, el ejercicio escritural, y por qué no la imaginación. Cielo tallado a pálpitos y un deseo de alterar el orden mismo de la novela breve, y esto, la hace hija de todas las épocas, cuando la creamos necesaria leerla. Y es a su vez, urgentísima; en sus patrones expuestos hay una sal de magia en marea alta, dispuesta a provocarnos una nueva salida a la composición-porque también UNA puede llevar música-rotundamente en diferencia.

Sobre el autor:

Marioantonio Rosa (San Juan, Puerto Rico) Es poeta, editor, periodista cultural, crítico literario y profesor de literatura. Publicó Misivas para los tiempos de paz, 1997; Tristezas de la erótica, 2003; Duelo a la Transparencia, 2005; y La tierra de mañana, 2018. Formó parte de la Antología Poetas para el Mundo Voces para la Educación junto a Ernesto Cardenal y Raúl Zurita de Chile, auspiciado por el Sindicato de Maestros de México, y la Nueva Antología de Poesía Hispanoamérica, auspiciada por la Revista Ómnibus en España. Al presente dirige junto a Marta Emmanuelli el proyecto editorial Palabra-Pórtico Editores.

Por: Marioantonio Rosa