En el marco de la semana mundial sobre la concienciación de la diabetes, la OMS -Organización Mundial de la Salud- hace un llamado a la prevención, el tratamiento y la atención de la diabetes; enfermedad que representó, en el 2012, un total de 1.5 millones de muertes en el mundo, según último informe revelado por la entidad.

Incluso, cálculos recientes revelan que, en los países latinoamericanos y del Caribe las tasas más elevadas de prevalencia de la diabetes corresponden a Belice (12,4%) y México (10,7%). Managua, Ciudad de Guatemala y Bogotá mantienen tasas de alrededor del 8% al 10%. Estados Unidos presenta una prevalencia de alrededor del 9,3%, llegando prácticamente al 16% en la frontera México-estadounidense.

Para contrarrestar el avance de esta enfermedad, autoridades de salud y diversas asociaciones han insistido en que las dos vías para controlarla y gozar de una mejor calidad de vida son el ejercicio físico y una correcta alimentación. El Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE) recomienda una dieta basada en cereales, verduras, frutas y leguminosas, con porciones reducidas de alimentos de origen animal. De la misma manera, se aconseja evitar las grasas poco saludables, como las saturadas y las trans, presentes en productos procesados como galletas, bocadillos salados, pasteles o papas fritas, por ejemplo. En cambio, sugiere la elección de frutas en lugar de golosinas, así como carnes blancas como el pavo, el pollo sin piel o el pescado, pues tienen menos ácidos grasos y colesterol que las carnes rojas.

En cuanto a los carbohidratos, las autoridades, incluida la Organización Mundial de la Salud, insisten en la importancia de reducir el consumo de azúcares refinados y añadidos, ya que elevan drásticamente el nivel de glucosa en la sangre. No obstante, para quienes prefieren de los sabores dulces, recomiendan alimentos y bebidas endulzados con edulcorantes con bajo o nulo contenido calórico, puesto que no afectan los índices glucémicos y ayudan a controlar el peso, otro de los factores de riesgo para los diabéticos. Además, son totalmente seguros para personas de todas las edades.

Asimismo, expertos subrayan la necesidad de realizar ejercicio aeróbico y con pesas. Para el primer caso, aconsejan ejercicios de intensidad moderada durante 30 minutos, cinco días a la semana. Este tipo de práctica ayuda a que el cuerpo utilice mejor la insulina, fortalece el corazón, reduce la glucosa en sangre y la presión arterial, así como el colesterol. Por su parte, el entrenamiento con pesas fortalece músculos y huesos, y hace que el cuerpo sea más sensible a la insulina. Se aconseja realizar esta actividad entre dos y tres días a la semana.

Mediante estas recomendaciones se busca que quienes padecen diabetes tengan una mejor calidad de vida y reduzcan las posibilidades de sufrir complicaciones que, de no ser atendidas, pueden llevar a una muerte prematura. La alimentación adecuada y la práctica de ejercicio físico son, en resumen, la pieza clave para tratar esta enfermedad y mantener una buena salud.