Vivimos en la era de las comunicaciones. Las herramientas para intercambiar mensajes en fracción de segundos nos avasallan por doquier; hasta los más chicos poseen un celular, una tableta electrónica, una cuenta de correo electrónico o tienen páginas en redes globales de comunicación.

Pero hay un singular detalle, que contraría lo que debería ser ese tinglado de tecnología del que hoy se dispone: la inmensa mayoría no sabe comunicarse. O, sencillamente, no tiene formación humanística para hacerlo. El silencio sepulcral después de recibir un mensaje, gesto tan grosero como pronunciar la mayúscula ofensa contra la madre, es lo que más prevalece hoy.

He aquí unos consejos, cordiales y saludables, para mejorar la imagen personal ante los demás; y para empezar a transformarnos en seres de buena calidad hasta llegar a ser verdaderos humanos:

  • Cuando recibas un mensaje, contéstalo; aunque tu respuesta sea negativa, pero responde. También las respuestas negativas son útiles para que el emisor pueda tomar decisiones.
  • Usa palabras y expresiones cordiales. La dureza de tus palabras no te hará más valeroso, sino más patán y rústico.
  • Respeta siempre el criterio del otro. Recuerda que todos no somos iguales, somos distintos; por ende, no pensamos igual ni lo mismo.
  • No te ufanes de haber ido a una universidad ni de tener un cartón colgando de una puntilla en la pared, si no eres capaz de demostrar que en tu cerebro hay un universo de respeto, cordialidad, mesura, consideración y trato digno con los demás.
  • Si algún mensaje o una palabra no te agrada, no pierdas los estribos; demuestra que eres tan maduro emocionalmente que puedes comprender a quien escribió.
  • Si anuncias una decisión, cúmplela; no la dilates ni la olvides. La otra persona está esperando por ella. Respeta para que te respeten.
  • Los gritos y la vocinglería no te conceden la razón, al revés, dicen que estás equivocado.
  • Humildad es una palabra sencilla y limpia que algunos ensucian cuando dejan de aplicarla. Sé humilde en todo, en especial en tu comunicación con tus semejantes.

Por: Por: Jairo Cala Otero
Asesor en comunicación


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