Uribismo sabotea réplica de la oposición

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Fueron muchas las verdades que la oposición le dijo al país el 20 de este mes, que llevó al Centro Democrático, en cabeza del expresidente del senado, Ernesto Macías, a organizar un boicot que incluyó sacar al presidente Iván Duque del recinto donde sesionaba el congreso en pleno, hasta armar un bullicio impresionante para sabotear al senador Jorge Robledo, designado por los partidos de oposición para presentar la réplica al informe presidencial de Duque. Además se las arreglaron para que los medios de comunicación que pasaron en directo la disertación oficial desconectaran las señales para algunos de ellos emitir la réplica en diferido. La treta se develó cuando las redes sociales divulgaron lo que ahora se conoce como la “última jugadita” de Macías, a quien se le escucha la voz, por un micrófono que quedó abierto por descuido, diciendo: «Es que nos toca, por obligación, que ellos hablen después del presidente. Y entonces, si le pido a la comisión que acompañe al presidente y los saco de aquí (…) eso no lo saben. Esa es mi última jugadita de presidente”. Esa fue la estrategia que usó el legislador de Uribe para evitar que la oposición le replicara al presidente Duque «en la cara». Antes no había incluido en el orden del día la intervención de la contraparte, como lo establece el Estatuto de la Oposición, siendo obligado mediante una propuesta a que sometiera a aprobación del congreso el cumplimiento de su propia ley. Macías durante todo el período legislativo fue un patán que actuó de forma fascista contra la oposición. Terminada la intervención del presidente se disponía Robledo a intervenir, pero Macías produjo un enorme bullicio e impidió que el congreso en pleno escuchara el discurso opositor. Tan evidente fue la mala fe de Macías que Robledo le pidió garantías y respeto a la democracia.

Robledo, quien habló a nombre del Polo Democrático, Alianza Verde, FARC y Decentes, señaló: «Los tozudos hechos confirmaron que tuvimos la razón cuando decidimos no votar por él para presidente, ni hacer parte de las fuerzas que respaldan a su administración. Habríamos traicionado a los colombianos y a nosotros mismos si hubiéramos actuado de otra manera… sus actos son la muestra del continuismo de los mismos con las mismas. Dejo constancia de que lo que nos molesta no es que a algunos les vaya bien, sino que a tantos les vaya mal… Están en rojo los indicadores de la economía y por tanto de las condiciones sociales… el Plan de Desarrollo –en realidad de subdesarrollo– mantiene las causas de la crisis… Se equivocó mucho el presidente con su reforma tributaria en favor de poquísimos y poderosos intereses y de castigo a los sectores populares y la clase media… no plantea cambios de fondo a las pésimas políticas de salud y educación… Seguirán los colombianos enfermándose y muriéndose de males que la medicina sabe curar, al igual que continuarán la crisis de los hospitales públicos y las clínicas privadas y las malas condiciones laborales de los médicos y demás trabajadores de la salud. Y se mantendrá una política educativa que excluye a los hijos de los más pobres y condena a la clase media a reventarse para pagar una educación privada… El presidente Duque le facilitó a su partido atacar la consulta anticorrupción». Finalmente Robledo acusó a Duque de hacer nada para enfrentar el asesinato de líderes sociales y excombatientes de las FARC, además sobre los problemas de corrupción en la Fuerza Pública. ¡La oposición saca la casta!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias