En España se estima que alrededor de 2,5 millones de personas son corredores ocasionales. El pasado año participaron en alguna de las más de 3.000 carreras populares –a ritmo de casi diez al día– que se celebran en todos los rincones de nuestra geografía. Entonces, recorrieron un total de 41,1 millones de kilómetros. Y se dejaron alrededor de 300 millones de euros en prendas deportivas.

No existe un censo oficial de «runners». Pero las cifras citadas llevan a la misma meta: el fenómeno se ha duplicado en diez años. Nadie pone en cuestión los beneficios de correr.

Pero, ¿nos estamos pasando de frenada? Ya no son sólo las lesiones o los problemas cardíacos. Pasar de una vida sedentaria a «trotar» más de 20 km puede transformarnos… en lo personal.

Tienen entre 30 y 35 años, sin apenas distinción entre sexos –el porcentaje de mujeres ha aumentado un 50%– y tampoco de clase social: desde el más alto de los ejecutivos hasta una persona sin recursos.

¿Por qué ahora corremos más?

«La gente está descubriendo que existe otra manera de ver la vida a través de la salud y del bienestar. Está aprendiendo a vivir el deporte en primera persona: antes estaba destinado sólo a personas de gran condición física. Compartes experiencias a través del deporte y es algo muy sencillo, no requiere de mucha técnica.

Por eso los ‘‘runners’’ son ya parte del mobiliario urbano», dice Chema Martínez, fondista y medalla de oro en los europeos de 2002. «Me gusta que la gente salga a correr. Pero hay que ser paciente y disciplinado. Es bueno tener objetivos, pero con una progresión adecuada. No hay que ‘‘correr’’ para correr».

Responda a las siguientes preguntas:

  1. ¿Tiene en sus perfiles de redes sociales fotos en las que aparece corriendo o presumiendo de marca?
  2. ¿Cuando pasea por la calle, piensa en los metros o kilómetros que está recorriendo?
  3. ¿Si va acompañado de alguien y va a perder el autobús, se arranca en un esprint para demostrar a su amigo o amiga su condición de «runner»?

Si las respuestas son afirmativas, puede sufrir adicción. Así plantea este test, reconoce que en tono jocoso, el psicólogo y «coach» deportivo Francisco Ruiz Molina en su libro «Empacho de running» (Ed. Egarbook).

Pero la ironía esconde dosis de realidad. «Estamos en un momento en el que la gente confunde lo que es un hábito saludable con un sustitutivo de sus emociones», asegura el experto.

Porque, efectivamente, correr puede ser una droga. «Cuando la pruebas, pasas a tener una necesidad emocional. Al principio no te gusta: tienes agujetas. Pero vas perdiendo peso, conoces gente, tus amigos también lo practican… Te vas reforzando.

Cada vez quieres más: no te vale con haber perdido 10 kilos y corrido 10 kilómetros. Quieres perder dos más y correr una maratón.
Se produce una adicción bestial, que hace que, cuando pierdes el hábito, por ejemplo por una lesión, sufras ‘‘mono’’. Te produce malestar e incomodidad.

El cuerpo te lo pide, fisiológica y mentalmente», argumenta Ruiz Molina. Por no hablar del «nerviosismo e insomnio» que el corredor siente ante la carrera a la que se va a enfrentar el fin de semana. «Entonces les está creando un problema», dice el experto, que ofrece pautas para una práctica saludable del deporte en su web «Mejorar es posible».

«Yo hablo de ‘‘runnorexia’’: la adicción a la carrera contínua», afirma José González, médico deportivo y fundador del Centro Deyre. «El ‘‘running’’ produce liberación de endorfinas, que tienen una molécula de morfina. Alivian el dolor y dan sensación de bienestar. El problema es que, al liberarlas de forma constante, provoca adicción».

Y como toda adicción, acaba solapando «todo aquello que es importante en nuestra vida», dice Ruiz Molina: «Hay gente capaz de faltar horas de trabajo para no perder entrenamiento. Y cuando uno de los miembros de una pareja no es corredor, estamos viendo que sube la probabilidad de separaciones y divorcios.

Sólo piensas en tu círculo de amigos, con el que hablas el mismo idioma: ‘‘Vamos a salir a las 7:00 para correr 20 kilómetros’’. Las parejas no se dedican tanto tiempo y las relaciones se deterioran». No en vano, el «social running», el ir a correr con amigos, va al alza.

Que nadie se confunda. Como dice José González, carrera contínua moderada, sí; carrera continua de alta intensidad, no. «Hoy vivimos una fiebre tremenda. Y la Sociedad Europea de Cardiología ya ha advertido de que correr tres días a la semana durante una hora es cardiosaludable.

Pero si se sobrepasa este límite, se corren los mismos riesgos que si se hace una vida sedentaria», afirma el doctor. Y es que no todos estamos dotados genéticamente para correr. No sólo están los problemas cardiovasculares, sino «infinidad de problemas del aparato locomotor, en la rodilla, cadera, tobillos… que han aumentado de forma considerable».

El médico se lamenta de que en España no ocurra como en otros países europeos, donde sí es necesario presentar un certificado médico para competir en carreras populares. «En las maratones y medias maratones tendría que haber comisarios que obliguen a retirarse a aquellos corredores que van mareados y en zig zag. Están jugando con la salud. No se debería permitir».

¿Cómo iniciarnos entonces en el mundillo? Para Chema Martínez es bueno empezar con dos o tres días a la semana, cada uno de 40 minutos de entrenamiento y, cuando ya se es capaz de correr de forma continua, incorporar cambios de ritmo; tener el cuerpo hidratado a lo largo del día, con un mínimo de dos litros de agua, pues de lo contrario surgen los calambres y las contracturas; que transcurran dos o tres horas de la última comida hasta el momento de salir a correr, y, por supuesto, unas zapatillas adecuadas para evitar las siempre dolorosas fascitis.

Acosadas mientras hacen deporte

Una encuesta realizada por «Runner’s world» a 3.000 mujeres y 2.000 varones estadounidenses arrojaba un dato demoledor: el 43% de las encuestadas afirmaba haber sido acosada o directamente agredida mientras corría. Por su parte, el 96% de los varones aseguraba no haber sufrido nunca problemas. Hay que recordar que, el pasado verano, dos mujeres fueron asesinadas cuando practicaban «running».

Los diez tips para correr con frío

1.- Primero, saber la temperatura y si vamos a tener que enfrentarnos a frío, lluvia o nieve.

2.- Utilizar dos capas de ropa: una para evacuar el sudor (transpirable) y una camiseta que lo absorba.

3.- Usar mallas de «running», transpirables y ligeramente gruesas, que evacuarán el sudor.

4.- En cuanto al calzado, hay que dejarse asesorar, dependiendo del terreno: nieve, tierra…

5.- Las manos, la cabeza y las orejas se enfrían más. Debe usarse guantes y gorro transpirables.

6.- Con temperaturas bajo cero se pueden usar cazadoras de gore-tex que bloquean el frío.

7.- Aunque no sea verano, hay que hidratarse. Antes de salir, es mejor beber varios vasos de agua.

8.- En cuanto al calentamiento, en invierno es mejor después, tras finalizar la carrera, que antes.

9.- Si somos de los que prefieren correr por la mañana, deben pasar dos horas tras el desayuno.

10.- Si es de noche, y sobre todo, si estamos en el campo, usar un chaleco reflectante.

Por: J.V. Echagüe,  Madrid

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