El mototaxismo en Cartagena es un fenómeno social que se desbordó al punto que según censos hechos por las autoridades están rodando aproximadamente unas 60.000 motos, que de acuerdo al dato estadístico del año 2015 dado por el Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte, significa el 57% del parque automotor de Cartagena.

La situación es tan delicada que se han agudizado problemas de movilidad, alteración del orden público y lo más grave es que se ha incrementado la inseguridad en la ciudad, sin que las autoridades impongan medidas radicales que logren meter en cintura a todos estos conductores de vehículos de la muerte.

Pero el problema no es solo de los moto taxistas, es también de que quienes han fungido como Alcaldes y Secretarios del Interior en varias administraciones distritales que no se han atrevido a enfrentar con carácter y valentía a este sector delincuencial que para camuflarse en la dinámica social de la ciudad de Cartagena, se cubren sus rostros con máscaras que todos conocemos como cascos protectores de cabeza.

Estos vehículos de la muerte conocidos como moto taxis, tienen como común denominador que son manejados por delincuentes enmascarados que llevan como acompañantes a “parrilleros” criminales expertos que también se cubren el rostro con cascos para aplicarle a sus víctimas las modalidades del fleteo, el asesinato, el raponeo y el hurto.

En ciudades como Valledupar y Santa Marta donde también se había entronizado el mototaxismo, los alcaldes tomaron medidas emitiendo decretos que prohibieron el “parrillero” hombre, y que las motos solo las pueden conducir sus propietarios; además de las restricciones de circulación en algunas vías y horas del día.

En el caso de Barranquilla, afectada también por estos vehículos de la muerte, le pusieron orden al caos que reinaba en las calles de la “arenosa”. La voluntad política de la clase dirigente, la decisión del distrito y el apoyo de la Policía, Ejército y Fiscalía fueron claves para que en estos momentos sea la primera y única ciudad de la Región Caribe, y quizás del país, que logró manejar el problema del mototaxismo en sus calles.

Para el caso de Cartagena, no hay la menor duda que estamos al frente de un terrible “drama social” que se esconde detrás del mototaxismo, donde hay jóvenes bachilleres y profesionales académicos que por no estar laborando, han tenido que recurrir a gastar los mejores años de su vida ganándose entre 15 y 20 mil pesos diarios. Eso es gravísimo porque se está perdiendo nuestra juventud y talento.

Pero si el “drama” es social, también hay que decir que detrás del mototaxismo o vehículos de la muerte hay todo un buen y excelente negocio donde un número de personas se benefician del caos, que va desde políticos que los utilizan como poderío electoral; las cooperativas donde están asociados también le quitan diariamente a cada uno de ellos 1.000 pesos diario; otros que no son dueños de motos, se las alquilan por 10.000 pesos diarios; los paga diarios también comen del pastel prestándoles para el pago de las multas; y el colmo más grande es que el mismo distrito les quita dinero por los comparendos y las grúas que le decomisan las motos

Ante esta cruda realidad no nos queda sino quedarnos desconcertado y poder entender el por qué en la ciudad de Cartagena nuestros Alcaldes, Secretarios del Interior, Concejales, Directores de Transito Distrital, Comandantes de la Policía y del Ejercito entre otros, no han sido capaces de tomar medidas para frenar en seco a esta manada de delincuentes motorizados que deambulan por la calles cazando a sus víctimas para asesinarlos, fletearlos, hurtarles o robarles sus pertenencias, sin que autoridad alguna se inmute por salvaguardar la vida y las pertenencias de nuestros coterráneos.

En Cartagena infortunadamente todos nosotros estamos en manos de estos delincuentes y no le damos la dimensión al problema sino cuando alguien de nuestra familia cae en manos de alguno de los que forman esta caterva de malhechores.

Solo nos queda para proteger nuestras vidas una sola alternativa: organizarnos para generar una movilización pacífica donde le protestemos a la primera autoridad de la ciudad para que por lo menos eliminen el “parrillero” hombre y porque no, pedir que los moto taxistas no usen cascos-mascaras para ver si se aplacan.