Las granadas lanzadas desde un helicóptero y la presunta orden de arrestar a un ex ministro que maneja todos los secretos sucios del chavismo están siendo interpretadas por analistas como las piezas sueltas de un torpe intento de autogolpe orquestado por el gobernante Nicolás Maduro.

La presunta maniobra, que expertos describen como un tropical intento por replicar artificialmente el fallido golpe de Estado en Turquía el año pasado, se produce en medio del creciente descontento al interior del chavismo y señales de que Maduro está perdiendo el control de los cuadros medios de las Fuerzas Armadas.

“Aquí parece haber una operación política montada por el gobierno”, dijo desde Washington Miguel Mirabal, vicepresidente del Venezuelan American Leadership Council.

Incluso si algunos de los actores de los eventos del martes fueran personas que genuinamente estaban pronunciándose en contra el régimen de Maduro, es muy probable que hayan sido infiltradas y empujadas a un plan de conspiración para montarle una trampa a fin de descubrir quienes están detrás, dijo Mirabal.

“Pero todo estuvo muy mal hecho”, enfatizó Mirabal. “La ejecución de todo esto fue muy torpe”.

Venezuela registró el martes un día de gran agitación, incluso en un país que cumple esta semana tres meses de constantes protestas contra el régimen de Maduro que han dejado un saldo de cerca de 80 muertos y cientos de heridos.

Un helicóptero sobrevoló la sede del Tribunal Supremo de Justicia, aún cuando el espacio aéreo de la zona es restringido, y mostró un cartel invocando el artículo 350 de la Constitución, que insta a la población a rebelarse si la autoridad atenta contra la carta magna.

Maduro dijo luego que desde la aeronave se lanzaron dos granadas.

“La Fuerza Armada toda la he activado para defender la tranquilidad. Más temprano que tarde vamos a capturar el helicóptero y a los que han realizado este ataque terrorista”, señaló el mandatario.

Mientras se producía el sobrevuelo se difundió a través de Instagram un video en el que aparece uno de los ocupantes del helicóptero leyendo un escrito, acompañado de otros cuatro uniformados encapuchados. En su mensaje, les pide a los venezolanos ir “a cada base militar” del país.

Oscar Pérez

“Somos una coalición entre funcionarios militares, policiales y civiles en la búsqueda del equilibrio y en contra de este gobierno transitorio criminal. No pertenecemos ni tenemos tendencia político-partidista, somos nacionalistas, patriotas e institucionalistas”, declaró en el vídeo un hombre con uniforme de camuflaje, que luego fue identificado como el inspector de la policía científica Oscar Pérez.

Sin embargo, esta no era la primera vez que los venezolanos veían la cara de Pérez.

El agente protagonizó en el 2015 la película Muerte Suspendida, un filme de acción basado en el famoso secuestro de un comerciante portugués en Caracas en el 2012. Fue, además, el coproductor de la cinta.

El episodio del helicóptero ocurrió a la vez de un anuncio divulgado por las redes sociales de que el régimen se disponía a arrestar al general Miguel Rodríguez Torres. El ex ministro de Relaciones Interiores y ex jefe de inteligencia del fallecido Hugo Chávez, ha lanzado duras críticas a Maduro.

Neutralizarlo se ha vuelto un acto de imperiosa necesidad, dijo una fuente cercana al chavismo que habló en condición de anonimato.

“Rodriguez Torres se convierte en un hombre muy peligroso, primero por la información que tiene y por el liderazgo que podría tener dentro de los sectores chavistas y dentro de las Fuerzas Armadas”, dijo la fuente.

Pero lo más atemorizante para Maduro es la información que maneja.

“Él tuvo el control del servicio de inteligencia por 11 años. Tiene que tener información sobre cómo es que el gobierno, desde el presidente Chávez hasta el presidente Maduro, ha venido colaborando con las operaciones de narcotráfico que llevan las FARC y el ELN para mantener sus finanzas, tiene que tener información también con respecto a las actividades de corrupción del gobierno, especialmente PDVSA, tiene que tener información sobre si Venezuela ha financiado los grupos terroristas y subversivos de Oriente Medio a través del lavado de dinero”, dijo la fuente

Al momento de la elaboración de este artículo, no fue posible confirmar si Maduro había ordenado el arresto del ex ministro, pero el gobernante lo acusó esta semana se trabajar con la CIA.

Observadores dijeron que los eventos del martes lucen como una mala adaptación de los eventos en Turquía, para tratar de crear las condiciones de un estado de excepción que permita desarticular a varios de los distintos sectores que amenazan al régimen de Maduro, incluyendo a la Asamblea Nacional, el ex ministro Rodríguez Torres y cuadros medios desleales dentro de la policía y de las fuerzas armadas.

“No está claro si esto fue un montaje”, dijo desde Londres Diego Moya-Ocampos, analista senior de IHS Country Risk. “Lo que sí está claro es que efectivamente hay cada vez más y mayor descontento de los rangos medios dentro de los cuerpos de seguridad del Estado, tanto policiales como de las fuerzas armadas”.

Coalición venezolana de militares, policías activos y civiles se declara en rebelión

“Ciertamente este episodio sirve para purgar a las Fuerzas Armadas. Si es que esto fue un montaje, fue ideado para purgar a las fuerzas armadas de los mandos medios. Aun cuando el alto mando militar es totalmente incondicional con el gobierno, la realidad es que la posibilidad de que los rangos medios le retiren eventualmente el apoyo al gobierno y rompan la línea de mando se incrementa cada vez más”, señaló Moya-Ocampos.

Gran parte de las dudas sobre la versión oficial del incidente tienen su origen en la reacción de aspecto planificado pero desproporcionado con que el régimen respondió a la presunta amenaza, aún cuando las acciones parecían estar siendo ejecutadas a destiempo, dijeron los expertos.

También llama la atención que el presunto golpe de Estado estaba siendo perpetrado por cuatro o cinco policías.

Eso, obviamente, no es suficiente para derrocar a un gobierno, pero podría servir de carnada para detectar qué oficiales están realmente conspirando, coincidieron los expertos.

Por: Antonio María Delgado
El Nuevo Herald

 


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