En Venezuela reemplazan la iguana por el pollo

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La falta de productos y de recursos económicos para la alimentación de miles de familia venezolanas les ha llevado a recuperar una tradición que ya tenían casi olvidada; la caza de reptiles; especialmente iguanas.

Se ha convertido en la dieta de hogares que no ven otra opción que cazar y comer iguanas para sobrevivir.

La acción se ha extendido en la zona urbana y no solo en la rural donde comúnmente se emplea para variar la alimentación, “para aplacar el hambre”, indicó una fuente de este medio.

Quienes se resisten a salir de su país y permanecer a la espera de un cambio, están buscando las formas de subsistir.

La iguana se está convirtiendo en una proteína casi que obligada al punto que ya en algunos sitios las están vendiendo vivas o muertas en estado de congelación y de esta forma lograr algunos ingresos económicos.

En caldo y para acompañar las harinas y granos como el arroz, la iguana es la mejor estrategia cuando no se consigue el pollo y la carne de res; y si se consigue no hay dinero para adquirirlos.